De Pablo: "El golpazo inflacionario lo veo como inevitable y algo natural"

Economía

Cree que la recuperación será rápida. Opina que el Presidente debe recuperar credibilidad para el desafío que viene, si piensa en el 2021.

Juan Carlos de Pablo entiende perfectamente cómo es el proceso decisorio de cargos con responsabilidad ejecutiva por ello opina que frente a la magnitud de los desequilibrios, semejante desafío le planteará al Presidente la necesidad de renovar el equipo económico, sobre todo pensando en las elecciones del 2021. Ante las criticas de que Fernández no es Alfonsín ni Kirchner, de Pablo recuerda que Harry Truman antes de ser vicepresidente, vendía camisas y por Ronald Reagan no daban dos pesos.

Periodista: ¿Cómo imagina la llegada a la nueva normalidad?

Juan C. de Pablo: Va a depender de los sectores, pero mi pensamiento general basado en mirar la historia está más cerca de una recuperación tipo “V” que de una “L”. Hay gente que dice que después de esto, el mundo quedará postrado 20 años, para nada, el ser humano tiene un motor fenomenal. Pero depende de cada sector, una agencia de turismo está más embromada que una librería. En todo caso, le digo a todo empresario que “tiene que prepararse para la V” no sea cosa que aparezca y está distraído y la recuperación se la lleva la competencia.

P.: ¿Vamos hacia un mundo más cerrado y con un éxodo de las cadenas de producción que se mudaron a China?

J.C. de P.: Primero, hay cosas que están cambiando y llegaron para quedarse. El teletrabajo y demás interacciones virtuales. Pero si me pregunta qué va a pasar con esos hoteles gigantes que están cerca de los aeropuertos ¡y se van a fundir!, porque los grandes clientes eran las corporaciones que necesitaban reunir a su personal para coordinar y ahora lo hacen por internet. Todo esto es un planteo interesante porque cuando terminaron las guerras napoleónicas el Parlamento inglés dio un gran debate sobre la derogación de las leyes de granos y encontraron a dos grandes economistas, David Ricardo del lado de las leyes de granos y Thomas Malthus del otro. Ricardo estaba pensando en los beneficios de la especialización y Malthus pensaba en los riesgos. Es la historia del mundo. Después de la IWW, donde muere más gente de hambre que en las trincheras, se vuelve a la sustitución de importaciones, ¿quiénes empiezan? los países centrales. Entonces la sustitución de importaciones de bienes industriales de un país como Argentina es subproducto de lo que estaba pasando en el resto del mundo. Ahora, si a raíz de este susto, alguien ve a los norteamericanos trayendo todas las fábricas que tienen en China otra vez a EE.UU., y alguna puede ser, no muchas. Es una pregunta abierta pero los que dicen que va a ser diferente, no, y que todo va a ser igual tampoco.

P.: Dicen que hay presiones de costos sin embargo el tipo de cambio está estable, tarifas congeladas, paritarias bajo llave, commodities estables y con recesión no hay presión de la demanda. ¿Puede explicarlo?

J.C. de P.: Eso es en épocas normales estos no son tiempos normales. Por ejemplo, a una empresa que la autorizan operar le dicen que debe mover su personal en combi no en transporte público, ahí hay un nuevo costo. Segundo, necesitan envases y no hay, hay muchas razones por las cuales los costos no son iguales. Cuando desde el Gobierno le dicen “tiene que vender a los precios de marzo” y bueno después veremos qué va a pasar con las góndolas. Quiero decir que si empieza a haber desabastecimiento, es porque los costos no son iguales. Me dice que algunos rubros son iguales, de acuerdo, pero no todos, vamos a ver la cuantía y ahí le tengo que decir al Gobierno que esté atento, pero no estar atento con la policía para labrar actas, sino como señal porque si empiezan a faltar algunos de los productos, van a tener que actuar, y ahí siempre se ve la velocidad de los funcionarios y la de la realidad. Esto hay que acentuarlo porque cuando a los problemas objetivos, que existen, le suman torpezas, vuelven loca a la gente. Por eso le digo a los funcionarios que el conflicto entre salud y economía, es un conflicto objetivo, la cuantía del conflicto depende de lo que ellos hagan, a través de sus medidas lo puede agrandar o achicar.

P.: ¿Cree que habrá un salto inflacionario asociado a estos problemas objetivos o más bien un fogonazo inflacionario vinculado con la mega emisión?

J.C. de P.: El fogonazo inflacionario tiene que ver con la normalización y acá tenemos que decir que esto se viene flexibilizando desde hace tiempo. En el cortísimo plazo el efectivo tiene un atractivo que tiene que ver con que uno no sabe cuánto dura la cuarentena. A medida que esto se va deshielando mucha gente se va a dar cuenta que tiene mucho efectivo y lo va a querer gastar, lo cual quiere decir que parte va a reactivación y parte a inflación. Rogelio Frigerio (abuelo) no decía que hay que devaluar, decía hay que sincerar las variables. La clave es en ese momento, cuánto le van a creer o no al gobierno. Dos ejemplos, el Rodrigazo fue sinceramiento de las variables más híper porque nadie le creía, por otro lado Alfonsín con el “Austral” y Menem con la convertibilidad, fue sinceramiento pero no híper porque en ese momento al gobierno le creían. Moraleja, la cuestión de la credibilidad es crucial. La pregunta que tiene que hacerse el Presidente es, en el momento en que esto se vaya aflojando, lo que sigue, evitar la híper o lo que sea, lo va a hacer con este equipo económico o con otro. O sea, va a recuperar la credibilidad que en alguna medida tiene comprometida con este equipo económico o va a agradecerle como Raúl Alfonsín lo hizo a Grinspun o Menem lo hizo a Erman González. Es una cuestión para el futuro, pero muy importante.

P.: ¿Qué dice su olfato?

J.C. de P.: Con el mayor de los respetos, no veo a ninguno de los actuales ministros con fuste suficiente como para encarar al Presidente y generar credibilidad. Moraleja, algo va a tener que hacer. Pero qué motiva a los políticos, ¡las elecciones! Lo que a Alfonsín lo llevó a decirle a Grinspun “¡Bernardito te quiero mucho pero tomatelás!” fue que tenía por delante la elección de medio período que en el caso de Alfonsín fue en noviembre de 1985 y de Menem, en 1991.

P.: ¿Ahora es más complicado por la magnitud de los desequilibrios que se están acumulando?

J.C. de P.: Es difícil saberlo pero las comparaciones no tienen mucho sentido porque de las otras crisis ya zafamos y hay que concentrarse en esta. Lo que digo es que a medida que pasa el tiempo cambia la naturaleza del problema. Cuando me dicen que hay que pagar una parte de los salarios de abril, tenés razón, la de mayo tenés razón, de junio también y agosto también, ahora bien todo eso es acumulativo, la presión va creciendo, el impacto sobre precios que se va a tener eventualmente cuando esto se vaya deshielando va a ser cada vez mayor. El golpazo inflacionario lo veo inevitable, tampoco se para que sirve, o sea, me juego a que no ocurre.

P.: ¿Ese fogonazo inflacionario lo ve como algo natural o ex profeso para licuar?

J.C. de P.: No ex profeso sino como algo inevitable. Es un problema de instrumentos que tiene todo Gobierno de turno y si encima no es creíble, peor todavía. Los números son groseros se duplicó el gasto público y la recaudación casi no aumento, entonces, en términos cuantitavos es muy diferente a lo que pasó antes. No es para un ministro como Lacunza para los últimos cuatro meses de gobierno cuando aún faltan 3 años y medio y que va a tener que hacer alguna cosa razonable, dura, que va a tener fogonazo y otras cosas más, pero si nos convence de que es la píldora que tenemos que tomar en base a lo que nos pasó pero se acabó la joda y bueno evitas la híper.

P.: Se necesita una especie de “Cavallo” con un equipo como el de la Mediterránea de los 80.

J.C. de P.: No sé, lo que quiero decir es que ese es el camino. Necesitas un tipo que tenga una idea de funcionamiento general de la economía para que coordine los distintos aspectos de la política económica, que tenga entidad frente al Presidente y delante de la sociedad. Pero no hay que olvidar que este es un desafío del Presidente, en un régimen presidencialista como el argentino, el único que no se puede ir a la casa hasta el 10 de diciembre de 2023 es el Presidente, es el que tiene que estar preocupado por esto.

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