10 de enero 2002 - 00:00

Grave: comienza a colapsar sistema de bonos provinciales

El sistema de bonos en las provincias más chicas está colapsado. Los bonos han llegado a la punta de la cadena y exceptuando los LECOP y los patacones que se aceptan en prácticamente todo el país, el resto de los papeles está quedando acumulado en manos de comerciantes, proveedores y productores pero no les sirven ni para pagar impuestos nacionales ni para pagar deudas bancarias, y su porcentaje de aceptación comienza a decaer.

Si no se reemplazan rápidamente todas estas pseudomonedas por LECOP, se corre el riesgo de apurar una depreciación importante que equivaldría a la licuación del poder adquisitivo de una gran cantidad de argentinos que los recibieron y aún los reciben como parte de sus salarios o que los aceptan como medio de pago.

Hay circulando once bonosmonedas diferentes en todo el país por casi 3.000 millones. De esa cifra, unos 2.300 millones corresponden a LECOP y patacones, que son los que mejor aceptación tienen en todo el país. Pero los 700 millones restantes están circulando en 9 bonos diferentes que emitieron provincias más chicas para cubrir sus gastos corrientes. Los Cecacor en Corrientes, los bonos federales en Entre Ríos, los quebrachos en Chaco, los Bocade en Tucumán y La Rioja, los Bocanfor en Formosa, los Lecor en Córdoba y los bonos públicos en Santiago del Estero y Catamarca.

Si bien el gobierno anunció la emisión de 2.800 millones de LECOP, todavía no se estableció de qué forma ni cuándo se podrán canjear los bonos locales por las nuevas partidas de LECOP. Mientras tanto, los comercios de estas provincias ya priorizan los pagos con patacones y LECOP y en cambio reducen hasta 50% la cotización si se trata de los bonos restantes.

A los bonos federales, por ejemplo, fuera de Entre Ríos no los quiere nadie o los quieren muy pocos: los 100 millones que circulan en Bonfes están teniendo crecientes dificultades para ubicarse y ni pensar qué sucedería si se emiten los 136 millones adicionales que todavía hay autorizados.

• Resistencia

Aunque se sigue negociando con empresas de servicios públicos y bancos para que apuren su receptividad, con el cambio en las reglas de juego (pesificación de tarifas a la paridad 1 a 1) las empresas se resisten a cumplir con la aceptación a la par del peso de estos bonos.

Una situación similar sucede en el resto de las provincias que recurrieron a la emisión de bonos para cumplir con sus obligaciones corrientes con empleados públicos y proveedores. En Tucumán, donde se emiten bonos desde 1983, hasta hace un mes el sistema funcionaba bien porque el gobierno rescataba estos bonos en pesos cada 36 días con un desagio de sólo 2%. Pero desde que la provincia comenzó a recibir parte de su coparticipación en LECOP, el gobierno rescata los Bocade en LECOP y el plazo se estiró a 56 días. Así, los Bocade que se venían cambiando casi a la par del peso comenzaron a cotizarse a 0,90 de peso y en el mercado negro se llega a una quita de entre 15% y 20 por ciento.

La situación es difícil para la provincia, donde 93% del circulante mensual son bonos. Sobre un circulante mensual de 190 millones, apenas 13 millones son pesos. El resto se reparte entre Bocade ($ 98 millones) y LECOP ($ 79 millones).

Lo mismo sucede en Catamarca con los bonos públicos que circulan desde 1993. La confianza en estos instrumentos de pago se mantenía porque la provincia cumplía mes a mes con su rescate en efectivo. Pero desde el mes pasado ese rescate se realiza 70% en LECOP y 30% en efectivo. En Corrientes, los Cecacor apenas se reciben a 50% de su valor. En Formosa, donde el gobierno obligó a los empresarios por decreto a aceptar los Boncafor 1 a 1, en el mercado negro se cambian a 85% y muchos comercios si bien los aceptan a la par del peso, remarcaron precios para poder hacer ofertas para pagos en efectivo. Incluso la cotización del Patacón ha caído: en la Capital Federal las casas de cambio lo estaban cambiando a 80% frente al peso cuando tres semanas atrás el valor era 94 por ciento.

La estrategia de financiarse con bonos a la cual apelaron algunas provincias ha servido para salir del paso frente a la drástica caída en la recaudación y la imposibilidad de obtener financiamiento a las actuales tasas de mercado. Pero mientras la reactivación de la economía no llega y estas monedas paralelas siguen derramándose, en las provincias que han emitido sus propias monedas el sistema comienza a mostrar signos de agotamiento. Sólo los LECOP, que tienen una emisión de 1.300 millones y los patacones, que circulan por otros $ 1.000 millones, lograron insertarse casi indiscriminadamente en todas las provincias, incluso en aquellas donde ni emitieron bonos ni los recibieron como parte de la coparticipación. Pero con el resto de estas monedas paralelas, la situación es diferente y es muy difícil realizar transacciones en otras jurisdicciones. Así, o se reemplazan en forma inminente estos 700 millones por LECOP o continuar aceptando los bonos a la par del peso será cada vez más difícil y sus tenedores deberán asumir frente al dólar una depreciación mucho mayor que 27 por ciento.

Dejá tu comentario

Te puede interesar