3 de junio 2002 - 00:00

Habría nuevas subas en los combustibles

Se esperan para esta semana nuevos aumentos en los combustibles. Pero podrían ser más suaves debido a la retracción de las ventas y a cierta prevención de las empresas petroleras que buscarían no sumar elementos irritativos en momentos en que el Ejecutivo y el Parlamento se inclinan por medidas de intervención, que acotarían seriamente la desregulación en este mercado.

De acuerdo con algunas estimaciones, para que el precio de los combustibles esté al nivel de los países del Mercosur, según admitió el presidente Eduardo Duhalde, a un tipo de cambio de 3,70 pesos, el litro de gasoil debería costar 1,40 y el de nafta súper 1,80 peso, por lo menos.

Esto implica que si el dólar se mantuviera estable todavía faltarían varios incrementos para que las petroleras lleguen a lo que ellas consideran «el punto de equilibrio».

•Otro aumento

Desde el viernes, el precio del gasoil para el transporte ya subió 9,33%, pasando de 0,75 de peso a 0,82 de peso, debido a que el dólar había sobrepasado 3,20 pesos, según el límite fijado entre las petroleras y el gobierno al establecer el primer precio diferencial para ese sector.

También se amplió de 150 a 300 las estaciones de servicio de todo el país donde los transportistas pueden adquirir gasoil a precio especial, además de los puntos de venta donde se lo puede adquirir con las tarjetas de cada compañía.

En las petroleras se cree además que los problemas con el suministro de gasoil terminarán a lo sumo en dos o tres semanas, cuando finalice la cosecha, y porque habrá empezado a entrar producto importado (ahora exento de impuesto), al tiempo que seguiría subiendo la producción de las refinerías que reciben crudo a precio subsidiado para cumplir con el acuerdo con los transportistas.

De todos modos, hay algún temor de que haya una reacción adversa de las empresas que extraen petróleo, luego de que el secretario de Energía, Alieto Guadagni, firmó el viernes la resolución que prohíbe exportar más de 36% de la producción entre junio y setiembre.

Se especula que las productoras podrían no cumplir lo acordado de entregar cierta cantidad de crudo a precio diferencial, compensando la diferencia con retenciones, debido a que el gobierno las está obligando a dejar en el mercado interno una cantidad de petróleo que en unas semanas podría llegar a sobrar, debido a la caída de la demanda y puntualmente a la finalización de la cosecha.

La resolución de Guadagni no es la única irritativa para los petroleros. Otra es un proyecto de ley del diputado Arturo Lafalla que obliga a utilizar prácticamente toda la capacidad instalada de refinación, y, en caso contrario, alquilarla.

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