"Sólo si alguien compra Parmalat en Italia y le interesa mantener sus operaciones en América latina podría encontrar un nuevo dueño de su sucursal argentina, porque ninguno de los productores locales tendrá interés en hacer una oferta.» Lapidario, un hombre clave de la industria láctea local asegura que «si se van del país el impacto de su partida podría no sentirse demasiado. Por una parte, su producción es pequeña comparada con los grandes del sector, y por otra toda la industria está trabajando hoy con una capacidad ociosa de 20%: lo que sobran hoy son fierros».
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Las cifras parecen darle la razón al empresario: los dos líderes, SanCor y La Serenísima, están procesando unos cuatro millones de litros de leche diarios en sus instalaciones industriales; Parmalat, cerca de 400.000 en su planta del Parque Industrial de Pilar.
Pero la relativa participación en el mercado de la complicada firma italiana no dice toda la historia: la cifra total de litros de leche procesados en la Argentina para 2003 ascenderá a unos 8.000 millones de litros, contra los casi 10.300 millones de litros que se consumieron en 1999. Esto marca que la industria tiene efectivamente una capacidad ociosa de al menos 20%/25%, sencillamente porque casi todo lo que estaba en producción en 1999 también lo está hoy. Por caso, SanCor tiene 17 plantas; La Serenísma concentra casi toda su producción en su planta modelo de General Rodríguez.
Parmalat tiene tres plantas lácteas en el país, de las cuales dos están activas y una cerrada: se trata de la fábrica de quesos instalada en la localidad de Arias (Santa Fe); en cambio, la comprada a Gándara (en Chascomús) en 1999 está trabajando, a pesar de que los reiterados intentos por venderla no tuvieron éxito hasta ahora. La empresa también tiene una fábrica de conservas de tomate en Choele-Choel (Valle del Río Negro). «Lo interesante podría ser la marca Gándara, a pesar de que últimamente ha sufrido alguna caída en participación de mercado. Pero, hay que admitirlo, se trata de una muy buena marca, y muy respetada por el público», dice otra fuente del sector.
El aluvión de malas noticias que vienen desde Italia le llegan a Parmalat Argentina luego de dos años de fuerte reorganización (que incluyó, obviamente, el cierre de las dos plantas mencionadas), el cambio de management, un breve período en que la empresa fue manejada desde Brasil (mercado en el que son la segunda empresa, sólo superada por Nestlé) y recurrentes rumores de su partida del país, nunca concretados.
Cabe recordar que a la inauguración de la planta de Pilar, en 1995 concurrió el propio Calisto Tanzi -fundador de la empresa y hoy una de las figuras centrales del escándalo financiero que amenaza con terminar con ella-, quien brindó con leche con los entonces presidente Carlos Menem y gobernador bonaerense Eduardo Duhalde. Esa apertura sirvió para que Parmalat se lanzara al ruedo como un poderoso jugador que venía a convertirse en uno de los «grandes», lo que no sucedió.
Para lograr eso, Parmalat invirtió unos u$s 20 millones, cifra que se sumó a lo que ya había aplicado en el país para alquilar la planta en Balvanera de la fallida La Vascongada, cuyas últimas marcas se subastaron hace algunos días. Parmalat llegó así al país en 1992, y en total habría invertido en el país unos u$s 75 millones, cifra ínfima si se la compara con sus números globales.
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