Hacia una Argentina "sostenible"
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Nuevos políticos
En síntesis, la idea básica del cambio argentino sería que aparezcan nuevos políticos que acepten las reglas de juego del sistema capitalista de mercado y pasen a discutir temas más serios como la progresividad versus la eficiencia de los impuestos y el nivel, calidad y composición del gasto social.
Alrededor de este núcleo deberían orientarse una fuerza política «pro social» y otra «pro negocios» como en la mayoría de los países civilizados. Esto sería un cambio dramático respecto de la Argentina actual en la que todas las fuerzas políticas importantes son de centro, nacionalistas y progresistas.
El cambio político generará la credibilidad y confianza que requiere la vuelta del crecimiento.
Recomiendo implementar un ajuste fiscal a lo largo de la «economía de la oferta» que tanto bien hizo a los EE.UU. durante el gobierno de Ronald Reagan. No hacen falta soluciones drásticas ni políticas discrecionales activas. Sí se requieren reglas claras e iguales para todos los agentes económicos.
Deben reducirse significativamente impuestos y todo gasto público político y subsidios que no estén directamente asociados con la pobreza, la salud, la seguridad y la educación básica: me refiero a la racionalización de la administración pública eliminando todos los cargos políticos innecesarios, revisión de gastos en subsidios de exportación (incluyendo a los puertos patagónicos), del Fondo del Tabaco, de la Biblioteca del Congreso, de los bancos estatales, de los subsidios al cine, teatro, recitales de música, Teatro Colón, radios estatales, subsidios a la educación superior, etc. Debe rediseñarse la política de seguridad interna y externa a la luz de las nuevas reglas de juego de la economía globalizada. Por otro lado, es fundamental reforzar pilares básicos del gasto social como son la educación básica, hospitales públicos y seguridad. Es también importante desregular completamente el mercado laboral y eliminar de cuajo todo tipo de impuesto al empleo.
Alianza
Respecto de la macroeconomía recomiendo cimentar nuestra alianza con el mundo capitalista a través de fortalecer la convertibilidad (la Caja de Conversión, versión 1991, que tan bien funcionó hasta 2001 cuando fue modificada) tratando de llegar a un acuerdo monetario con los EE.UU. y abrir la economía iniciando negociaciones que nos lleven a ingresar como socios plenos al NAFTA. Inmediatamente derogaría la Ley de Convertibilidad Ampliada que introduce al euro en la canasta de monedas.
Mantendría el principio de Déficit Cero a través de una prohibición legal al nuevo endeudamiento estatal. Sin embargo, creo que la disminución horizontal de gastos en caso de haber faltante de ingresos atenta contra una administración eficiente y equitativa del Estado. Frente a una crisis transitoria no es lo mismo disminuir las jubilaciones o sueldos de los policías que disminuir el gasto en una obra pública o en el Teatro Colón. El proyecto de presupuesto 2002 debe instrumentar el Déficit Cero de manera sostenible, creíble y justa. Esto requiere repensar el gasto público argentino.




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