Detroit (Reuters) - Los trabajadores sindicalizados de la automotriz General Motors abandonaron ayer sus tareas y organizaron protestas en las puertas de las fábricas en Estados Unidos, en el inicio de una huelga nacional, tras el fracaso de sus negociaciones paritarias. El paro fue un giro inesperado de los acontecimientos, dado que las conversaciones parecían encaminarse a un acuerdo histórico que habría permitido a GM reducir el costo anual de los planes de salud en u$s 5.000 millones.
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El resultado de las negociaciones es crucial para los esfuerzos de las grandes automotrices de Detroit -GM, Ford Motor Co y Chrysler- por recuperarse de las pérdidas combinadas de u$s 15.000 millones que tuvieron el año pasado y de los problemas que las llevaron a una participación de mercado inferior a 50% en Estados Unidos. Las tres automotrices buscan concesiones por parte del sindicato que reduzcan la brecha de los costos laborales con Toyota Motor Corp y otras empresas japonesas que operan en Estados Unidos, y que alegan que es de más de u$s 30 la hora promedio, por trabajador de planta. Las acciones de GM habían subido fuerte ayer porque los inversores anticipaban que la automotriz llegaría a un acuerdo con el sindicato de Trabajadores Automotores Unidos (UAW, por su sigla en inglés) evitando una paralización de la producción. La noticia de la huelga, la primera de la UAW contra GM en casi una década, recortó esa suba.
El gobierno estadounidense instó a GM y a sus empleados a negociar. «Alentamos tanto a la empresa como a UAW a que sigan trabajando en sus diferencias», dijo el portavoz de la Casa Blanca Tony Fratto.
Las negociaciones entre GM y la UAW dependen de una propuesta de GM para reducir sus costos de salud, a través del establecimiento de un fondo fiduciario para asumir los cargos por los trabajadores retirados. UAW dijo que estaba reaccionando a la reticencia de GM para garantizar que mantendrá los puestos de trabajo de producción en Estados Unidos, mientras se reestructura.
Bajo el plan, GM traspasaría la responsabilidad por el cuidado de salud de sus jubilados a un fondo alineado con UAW, conocido como asociación de bienestar voluntaria de empleados (VEBA por su sigla en inglés). Los analistas de Wall Street han dicho que establecer el VEBA podría recortar los gastos anuales de GM en u$s 3.000 millones, a cambio de un pago único y extraordinario de u$s 30.000 millones.
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