Hugo y Pablo Moyano programaron un fin de año signado por reclamos que arrancarán esta misma semana. El número dos del sindicato de Camioneros e hijo mayor de Hugo se dejará ver el viernes en asambleas de trabajadores de la recolección para sustentar el estado de alerta declarado por el gremio por el posible recorte del presupuesto para el servicio por parte del gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta. El otro tópico que mantendrá activa a la organización será el bono que cada cierre de ciclo anual negocia con las cámaras empresarias en línea con el ajuste alcanzado en la paritaria.
Moyano: raid de fin de año contra Larreta y por bono navideño
El viernes, el hijo mayor del camionero hará asambleas con trabajadores de la recolección para ponerlos en alerta por la poda anunciada por la Ciudad.
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Serán, además, ocasiones para exhibir una alegada diferencia respecto de la CGT que, según repiten los Moyano, aparece más abocada a la gestión política con el Gobierno que a la gimnasia reivindicativa. Se trata de una suerte de respuesta de la familia camionera a la foto de la “mesa chica” de la central obrera en un almuerzo en la quinta de Olivos la semana pasada con Alberto Fernández, Claudio Moroni, Cecilia Todesca, y los secretarios Gustavo Béliz y Julio Vitobello.
El adjunto de Camioneros se mostrará este viernes en asambleas convocadas para debatir en el sector de la recolección de basura sobre el eventual recorte que planteó Rodríguez Larreta para compensar la quita de un punto de la coparticipación en favor de la provincia de Buenos Aires. Los propios funcionarios porteños aclararon que la poda, respecto del servicio de la basura, implicará el cese de la recolección los siete días de la semana para dejar de hacerlo un día, o bien cesarlo durante los feriados. Pablo Moyano le dijo a este diario que, de trasladarse al salario de los choferes y barrenderos, la modificación restaría un promedio de 20 mil pesos mensuales.
En el gremio, además, sospechan que Rodríguez Larreta eligió el servicio de recogida de basura que realizan seis empresas en el distrito para el recorte no sólo porque se trata de los contratos individualmente más altos que mantiene la ciudad sino porque representa involucrar a los Moyano en la disputa con Nación. La advertencia de posibles medidas de fuerza de los Moyano tensiona, en ese aspecto, una relación de mutua conveniencia entre los gremialistas y el PRO que se remonta incluso a la amistad que cultivaron Hugo y Franco Macri cuando el padre de Mauricio tuvo a su cargo la firma Manliba.
En cuanto al bono, cuyo valor el gremio situó en 25 mil pesos, representa una conquista incorporada a la dinámica de cada fin de año con las empresas de transporte ahora divididas en dos grandes cámaras patronales: la Fadeeac (la más tradicional y que actualmente tiene preponderancia en el sector pyme) y Faetyl (una escisión reciente de la primera que retuvo a los grandes jugadores de la actividad). Ayer cerca de Moyano avisaron que varias compañías se aprestaban a firmar individualmente el pago de ese adicional, más allá del resultado de la negociación con las entidades.
Es otro caso de deterioro de una alianza histórica de Hugo Moyano: tras años de funcionamiento en sincronía, una elección interna determinó a fines de 2018 el recambio de autoridades en Fadeeac y un endurecimiento respecto de los reclamos del sindicato. Poco después los socios patronales más históricos del gremialista resolvieron formar la nueva entidad, Faetyl, y obtuvieron del actual gobierno en tiempo récord (en enero) la autorización para sumarse a la paritaria. Ese rebalanceo interno de fuerzas empresarias no impedirá algunas demostraciones de fuerza de Pablo Moyano en los próximos días para sustentar el reclamo por la firma del bono por parte de las cámaras.
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