11 de julio 2001 - 00:00

IBG incorpora marcas y arranca el Duhau

IBG (International Brand Group) comenzará a comercializar tres nuevas marcas de indumentaria en los próximos meses. Dos de ellas son Gap y Banana Republic, que llegarán al país por primera vez y se ofrecerán a partir de marzo en sus 19 locales Brand Point, más «corners» en otros puntos de venta. La tercera es un retorno: se trata de los jeans y ropa informal Guess, que se comercializarán en los mismos canales, y que no estaban presentes en la Argentina desde que el grupo Furlotti perdiera la licencia. Parte de la producción de jeans se hará en la Argentina, a través de confeccionistas contratados (IBG no tiene plantas industriales propias).

«Nosotros hace dos años estábamos en el punto de equilibrio; la alternativa para ganar plata era achicar la estructura del grupo o incrementar las ventas con la misma estructura. Como no quisimos masificar las cuatro marcas que ya manejábamos (Coniglio, Paula, Polo, Lacoste) salimos a buscar otras que apuntaran al mismo target (ABC 1), para subir la facturación», explica Federico Alvarez Castillo, CEO de IBG. Hasta el año pasado el grupo vendía u$s 100 millones anuales; el objetivo -según el empresario-es llegar a los u$s 150 millones para el año 2003.

La subsidiaria de The Exxel Group se apresta también a iniciar las obras en el Palacio Duhau, en el que invertirá unos u$s 8 millones para remodelar el palacete de la Avenida Alvear y convertirlo en un centro de alta moda.

«Nunca fue nuestra intención comprarlo para quedárnoslo: IBG no tiene inversiones en activos inmobiliarios ni quiere tenerlas. Sí lo adquirimos porque era una oportunidad única de tener diez, quince locales en la mejor zona de la ciudad. El Palacio se vendió el mes pasado, lo realquilamos por veinte años a partir de su inauguración, la tramitación del permiso municipal se destrabó y las obras comienzan entre setiembre y noviembre», dice Alvarez Castillo.

Inquilinos

Allí se alojarán los nuevos locales de marcas con las que ya tienen cerrados acuerdos (Kenzo,Armani, Gucci, Prada, Chanel, Yves Saint Laurent) y otras con las que están negociando (¿Joseph, Chloé?). También habrá un área de venta de fragancias y un restaurante. «Todavía no está definido cuál será. ¿Cipriani? No lo descarto, pero estamos conversando con otros», dice el ejecutivo. La mitad del centro comercial será de IBG; el resto será subalquilado. «La remodelación de la parte que ocupen los subinquilinos estará a cargo de ellos, por lo que la inversión total en el Duhau rondará los u$s 16 millones». La apertura está prevista para marzo de 2003.

El centro comercial será sólo una parte del proyecto que encarará un empresario de origen italiano y raíz petrolera, que incluye la apertura de un hotel cinco estrellas sobre la calle Posadas, y en el que se invertirían otros
u$s 45 millones. En total, el complejo hotel-centro comercial (incluido el precio del terreno) terminará costando u$s 70 millones.

A pocas cuadras de allí, avanza la obra del Emporio Armani, en un solar casi aledaño al que ocupa la Maison Polo. Según Alvarez Castillo, hará falta un total de u$s 5 millones -entre remodelación y stock-para poner en marcha el megalocal del diseñador italiano, cuya apertura está programada para setiembre próximo. Alvarez Castillo también se refirió al problema de la falsificación, la evasión y el ingreso de ropa «trucha» que viene denunciando su colega Fabián Bakchellian (Gatic).

«Estamos trabajando con la gente del ministro Cavallo, y haciendo todo lo posible para terminar con ese flagelo. En números redondos, importamos la mitad de lo que vendemos y la otra mitad la producimos localmente a través de terceros, por lo que no nos mueve ningún interés de lobby en particular. Pero nos parece muy valiente lo que hace Fabián, de denunciar y combatir el truchaje, aunque a nosotros no nos afecte de manera tan directa como a él, y estamos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para terminar con ese problema». dice.

Alvarez Castillo reveló que
«una buena parte de nuestro presupuesto de marketing, que es 6% de las ventas, se destina a combatir la falsificación y el contrabando. Pero no es suficiente, si el Estado no hace todo lo que tiene que hacer».

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