Inevitable: se deben bajar los impuestos

Economía

Se ha dicho en estas columnas, y es bueno repetirlo, que la estrategia económica del Gobierno en cuanto a la manera de encarar las consecuencias de la pandemia en el país fue la correcta. Comenzó atendiendo las necesidades de los más perjudicados, continuó con los monotributistas de las últimas dos categorías y los cuentapropistas y en estos días está atendiendo que la mayoría de los trabajadores en relación de dependencia pueda cobrar sus salarios. Especialmente las pymes.

Terminada esta emergencia, vendrá el tiempo en que deberá encarar el próximo e inevitable capítulo: modificar el contrato impositivo con la sociedad. La recaudación impositiva de marzo le mostró al Gobierno (no sólo nacional, sino a las provincias y municipios), que la situación es límite.

Los ingresos del mes pasado sufrieron una severa contracción. El alza fue del 35,%, casi 15 puntos menos que la inflación, con un IVA que sólo aumentó el 21%. Es verdad que el resultado podría haber sido peor, pero lo cierto es que la tendencia muestra lo lógico: ante una crisis terminal, los contribuyentes optan por no pagar impuestos y privilegiar otros gastos como pago de salarios y a proveedores. Es el momento en que la clase política se ponga delante de esta situación y modifique el contrato impositivo con la sociedad. No tiene sentido mantener una presión impositiva impagable antes de la crisis, que se profundizará a medida que la cuarentena fumigue cualquier posibilidad de cumplimiento.

Es tiempo de escuchar propuestas sobre cómo sobrepasar la caída de la actividad, con la recaudación de impuestos como aliada, no enemiga.

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