10 de mayo 2005 - 00:00

Incorrecto condonar

El presidente Néstor Kirchner anunció al mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, que le iba a «condonar» al vecino país la deuda que su empresa oficial de combustibles ANCAP tiene con el fisco nacional por la fallida incursión en el mercado argentino de su subsidiaria Sol Petróleo. Sin embargo, el primer mandatario no puede legalmente hacerlo.

La Ley 11.683 de Procedimientos Fiscales prohíbe en los artículos 108 al 111 los « perdones impositivos y previsionales de carácter particular». Condonar a ANCAP, en consecuencia, es inconstitucional, porque los perdones de ese tipo deben ser generales para cada impuesto y todos los contribuyentes involucrados. Sería injustificable que para cumplir se terminara condonando a todas las empresas vinculadas con la comercialización de combustibles que operan en el país, que en su mayoría son extranjeras, inclusive a Shell. Además, está acordado con el Fondo Monetario Internacional desde la época del ministro radical José Luis Machinea --algo que luego ratificó la breve gestión presidencial de Eduardo Duhalde-que no se pueden otorgar moratorias sin intervención del Congreso.

No se piensa que sea criticable una actitud amistosa con un país vecino, además, tan vinculado como Uruguay. De hecho, en el año 1948 la Argentina donó barcos cargados de alimentos a una España que padecía hambruna post Segunda Guerra Mundial. Se hacen otras donaciones a países en casos de catástrofes con bastante habitualidad aquí y en otros Estados. Lo que no se puede es «condonar», o sea hacer que la deuda con el país desaparezca. Es incobrable la deuda con Cuba que se hizo por venta de productos en el año 1974, en la tercera presidencia del general Juan Perón primero, y con Raúl Alfonsín después. Pero nunca se la « borró» de la contabilidad de las reservas pese a que nadie cree que el gobierno castrista cumpla sus periódicas afirmaciones de que la cancelará como no sucede desde hace 30 años. En definitiva el error presidencial -y la no percepción de la violación constitucional con el anuncio-es por captación política hacia un nuevo gobierno uruguayo de centroizquierda a quien no se quiere que se incline al socialismo más moderno de centroizquierda de Brasil, como aparentemente va perfilándose. Aunque así fuera tampoco se lograría el objetivo porque se menciona que en la privatización parcial y en minoría que encara la gestión de Tabaré Vázquez de empresas públicas se incluiría ANCAP a la vez que se cree que la brasileña Petrobras intentaría adquirir esa parte minoritaria. La Argentina, entonces, al ayudar a limpiar pasivos a esta empresa oriental terminaría beneficiando a Brasil, a quien hoy cela por su expansión.

Aparte de eso, se podría ayudar a Uruguay dentro de la ley argentina, sea o no justo hacerlo pero explicable dentro de la confraternidad rioplatense que es superior a la de cualquier otro vecino, con formas gubernamentales razonables, por caso permitiéndoles que salden la deuda con productos no tradicionales de exportación o aunque lo sean con mayores cantidades con la limitación que da no afectar el mercado interno nacional. Algunos serían: beneficiar con las estupendas playas uruguayas a contingentes de jubilados argentinos, obviamente sin cargo, en meses de mengua del turismo, por caso noviembre o marzo. Lo mismo, traslado a aguas termales muy reputadas en Uruguay; becas estudiantiles solventadas por el gobierno uruguayo para saldar. Quizá hacer acopio de cal y canto rodado uruguayos que son apreciados; turismo social normal de familias a balnearios muy buenos uruguayos pero no habitués de argentinos como Solís, Atlántida, Parque del Plata y hasta el mismo Piriápolis, algo que permitiría al vecino país cancelar deuda dentro de la Constitución argentina y hasta el remanente a su favor de difusión de esos lugares.

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