Industriales se endurecen por la crisis energética

Economía

Muy lejos de tener solución está la cuestión energética. Es que desde noviembre empezará a regir la polémica medida que obligará a grandes empresas a procurarse por sus propios medios la electricidad que consuman por encima de lo utilizado en 2005. Ya por diferentes emisarios les hicieron llegar a los ministros De Vido y Miceli la necesidad de modificar esa disposición. Caso contrario, será inevitable un alza de los precios por el mayor costo que deberán asumir. Concretamente, la sugerencia es que se traslade a todos los usuarios, es decir, a pymes y familias, el costo de la escasez de electricidad. Hasta el momento, la generación alcanza y no se espera que haya bruscos cambios de corto plazo. Pero el verdadero test será en una o dos semanas de diciembre, cuando se incremente el consumo. Surgieron en paralelo problemas en centrales que limitan la oferta. Conclusión: el panorama sigue complicado, al problema esencial se le suman las demoras, ya pensando en 2008, en la construcción de las dos nuevas centrales. Mientras se desarrollan estas tensiones, De Vido viajó otra vez a Bolivia para insistir en una interminable y hasta ahora desorientada negociación para asegurar el flujo de gas.

En las últimas horas se acentuaron las presiones de la industria para limitar el alcance de la Resolución 1.281 de la Secretaría de Energía que obliga a conseguir fuentes alternativas de electricidad a los grandes usuarios por el exceso sobre lo consumido en 2005.

La norma, que entrará a regir a partir del 1 de noviembre, es cuestionada por la industria con el argumento de que será una suba de costos que no podrá absorber y que necesitarán trasladar a los precios.

Según fuentes de la Secretaría de Comercio Interior, que encabeza Guillermo Moreno, el impacto promedio en costos rondaría medio punto para los 5.000 grandes usuarios involucrados, pero la tensión continúa, y la norma podría reformularse cuando se reglamente.

Por ahora, la generación sigue siendo suficiente y se espera que el panorama continúe así, estimándose que habrá una o dos semanas difíciles en diciembre. Sin embargo, en los últimos días se acumularon algunas malas noticias.

  • Falla en Dock Sud

    Ayer salieron de servicio unos 350 megavatios que produce Central Dock Sud por una falla en una turbina de gas. Central Puerto tuvo un problema en un transformador y está produciendo 250 megavatios menos. En este último caso, se estima que la reparación estará terminada a principios de noviembre, cuando todavía no haya comenzado la etapa de alerta. Una dificultad más seria podría provenir de la salida de servicio de Atucha I que aporta unos 340 megavatios. Según fuentes de Nucleoléctrica, la reparaciónno será menor a tres meses y puede aun demorar más, mientras el gobierno presiona para que la central esté lista el 15 de diciembre. Los científicos aseveran que si bien conocen cómo hacerlo, los operarios sólo pueden estar unos minutos reparando el caño para evitar el efecto de la radiación, y cada día debe entrar un nuevo equipo a la turbina.

    Atucha I aporta unos 340 megavatios pero genera energía de base porque todo el día está produciendo y no necesita tiempo para entrar en funcionamiento como una central térmica, o recuperar agua como una hidroeléctrica.

    De todas formas, los percances son siempre una variable cuando se proyecta el suministro eléctrico. Más difícil parece manejar los humores de las empresas y su influencia sobre el gobierno.

    Las grandes empresas preferirían repartir el costo de la crisis y que todos los usuarios tengan castigos muy elevados para que el consumo se desaliente. La otra alternativa que consistiría en los apagones programados sin distinciones, no son aceptables para el gobierno, y para los técnicos se trata de «cargar sobre un consumidor que vive en el piso 11 y no tiene alternativas, o sobre restoranes, almacenes y carnicerías que perderían la cadena de frío».

    En estas circunstancias, lo único claro es que habrá una o dos semanas en verano y dos o tres en invierno que requieren que se haga algo. Pero todavía no se sabe qué.
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