Cansadas de reclamar al ex ministro José Luis Machinea, las automotrices decidieron elaborar el año pasado un completo informe sobre la situación del sector para que el gobierno entendiera la gravedad de la crisis. La consultora elegida fue Booz Allen & Hamilton. Una vez terminado, Machinea ya no estaba en su cargo ni tampoco Ricardo López Murphy. Domingo Cavallo fue el encargado de recibirlo. El trabajo, que fue adelantado por este diario, planteaba distintos escenarios. En aquel entonces se pensaba en un mercado de 200.000 unidades que, entre otras cosas, implicaría la salida de 2 a 3 terminales. Pero la situación se agravó.
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El año 2001 cerró con menos de 180.000 unidades y para 2002 se prevén 120.000 vehículos vendidos. El informe planteaba, para esta realidad, un escenario denominado Base Cero (Desinversión). Con menos de 150.000 unidades se estaría, según las automotrices, en un mercado colapsado con ninguna terminal funcionando en el país. Esto significaría la concentración de la red comercial y la pérdida de 50.000 empleos. De esta manera, la Argentina retrocedería más de 10 años cuando las automotrices no estaban en el país y las fábricas que producían localmente eran licenciatarias. Con este panorama, las automotrices podrían dejar de producir en la Argentina en manos de nuevas licenciatarias o llegar a fusiones para producir distintas marcas. Los modelos irían envejeciendo por falta de renovación.
En el caso de las marcas importadas, la devaluación provocaría también una depuración debido a la caída de demanda. Los precios de los autos no pueden bajar en dólares por lo que la posibilidad de acceder a un 0 km se alejará en la medida que la devaluación sea mayor.
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