11 de octubre 2005 - 00:00

Intentan hoy frenar paro de Moyano

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El gobierno intentaría hoy desactivar el paro encubierto que vienen protagonizando los camioneros desde la semana pasada, y que ya está provocando graves problemas en el abastecimiento de bebidas sin alcohol. Por eso, hoy habría una reunión clave en el Ministerio de Trabajo, convocada por Carlos Tomada, de la que participarían empresarios del sector y dirigentes del gremio. Un inconveniente para el éxito de esta gestión será la ausencia del abogado laboralista Daniel Funes de Rioja, el negociador designado por los empresarios en esta emergencia.

La urgencia de la convocatoria -Trabajo había dictado un período de negociación de quince días a partir del martes, que no fue respetado por el sindicato- se debe a que la medida de fuerza ya está teniendo consecuencias seguramente inesperadas por el gobierno: su dirigente sindical preferido, Hugo Moyano, activó un conflicto que ya hace notar la falta de aguas minerales y de gaseosas en toda el área metropolitana. Esto, a la vez, ha desatado una suba de precios -especulativa, desde ya- que en algunos barrios supera 15%.

El sindicato de conductores de camiones, que lidera Moyano -que además es secretario general de la CGT- está «trabajando a reglamento» desde el jueves pasado, fecha en que el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria en el conflicto que desataron con las empresas que transportan bebidas sin alcohol, y que son contratadas por los fabricantes.

• Propuestas

Moyano reclama un incremento superior a 50%, que llevaría el básico de un chofer a más de $ 3.000 mensuales. Desde el lado empresarial ofrecen 14% de aumento, que equivale a unos $ 350; el gremio no aceptó la propuesta patronal y se retiraron de la cartera laboral prometiendo « trabajar a reglamento».

Lo que implica esta actitud es la continuación encubierta de la huelga por otros medios: de hecho, gran parte de los locales de Capital y Gran Buenos Aires no reciben una entrega de bebidas desde hace más de una semana, lo que está complicando ya la provisión de estos productos.

«Los supermercados nos manejamos con stocks que pueden alcanzar para una semana o más; por eso, por ahora, no vemos grandes inconvenientes en el reposición de las góndolas. Pero sin dudas, de extenderse el conflicto, esos stocks se agotarán y el producto faltará»,
dijo una alta fuente de una gran cadena de supermercados.

Quienes no tienen esa capacidad de almacenamiento -léase quioscos, maxiquioscos, estaciones de servicio y aún bares y restoranes- ya
están padeciendo los faltantes. Algunos aprovechados, como suele suceder en estas crisis, ya subieron el precio de las botellas de gaseosas hasta 15%, según el barrio, con la conocida excusa del «no me entregan».

Esto es verdad: desde fines de la semana pasada, y en virtud del «trabajo a reglamento», puede comprobarse que los playones de estibaje de las principales embotelladoras están atiborrados de mercadería que nadie distribuye.

• Desabastecimiento

Esto podría desatar la peor de las pesadillas para el gobierno, sobre todo a las puertas de una elección clave en dos distritos cruciales, la Capital y Buenos Aires: que Moyano, el dirigente gremial más adepto a las posiciones oficiales, provoque desabastecimiento de un producto de amplio consumo y, además, una suba no esperada -y desde ya no deseada- en el índice de precios al consumidor.

Por su parte, Pablo Moyano, hijo de Hugo y dirigente del sindicato, volvió a amenazar a la sociedad al decir que «si no nos aumentan los sueldos y nos pagan las horas extra, paralizaremos la distribución de agua y gaseosas. Y esta vez será en todo el país, no sólo en el Gran Buenos Aires».

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