La crisis cambió la relación de fuerzas entre empresarios y gremios. El enfrentamiento en el sector de la industria química es uno de los ejemplos: el moyanista Nelson Palacio, titular del Sindicato de Trabajadores de la Industria Química, amenazó a los empresarios con una escalada de paros si no acceden a pagar medio aguinaldo extra a fin de año.
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Los industriales del sector se niegan porque los trabajadores químicos ya perciben altos salarios y el medio aguinaldo extraordinario les significaría un desembolso promedio de $ 2.800 pesos por empleado, una cifra que hoy es impagable.
Las reuniones entre el gremio y los empresarios se hicieron después de que Hugo Moyano colocara en el freezer el reclamo de $ 500 de aumento.
Lo irónico es que los empresarios químicos accederían a pagar esos $ 500, pero Palacio se rehúsa a acordar sobre esa cifra, que muy pocos sindicatos van a conseguir. La carta fuerte de los empresarios químicos es que un paro hoy los beneficiaría, porque la mayoría de las empresas del sector están estoqueadas para dos o tres meses. Una huelga bajaría costos y traería alivio a la caja. Obviamente no es éste el único sector al que un paro beneficiaría: las automotrices también están con exceso de autos y en unas semanas adelantarían vacaciones y licencia de los empleados. La industria del cuero también la está pasando mal porque los mayores compradores son las automotrices: casi 70% de los cueros que se procesan en el mundo van al tapizado de los automóviles. Uno de los grandes clientes es General Motors, que a raíz de la caída de las ventas recortó las compras de cueros en 70%.
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