JP Morgan pide 30 años de prisión para operador argentino

Economía

El banco de inversión JP Morgan confirmó ayer que presentó una denuncia judicial por «fraude bancario» contra un ex empleado argentino al que despidió en mayo pasado, Hernán Arbizu. Según la entidad, el delito por el que lo investiga la Justicia norteamericana merece una pena de 30 años de prisión y una multa de un millón de dólares si se lo encuentra culpable

El comunicado de prensa dado a conocer ayer por el banco fue el segundo desde que trascendió la denuncia en los medios. Según indicó, el monto involucrado en una «transferencia fraudulenta» de fondos desde una cuenta de un cliente en los Estados Unidos llegó a los u$s 2,8 millones.

Como contraataque, Arbizu -que es calificado como «fugitivo» por la entidad- ya efectuó su respectiva presentación judicial en la Argentina. Allí aporta supuestas pruebas de «lavado de dinero» por parte de la entidad internacional y una lista de nombres que poseen cuenta en la institución. Se supone que se trata, en realidad, de una manera de evitar la extradición para su juzgamiento en los Estados Unidos.

El JP Morgan agregó que el 13 de mayo el juez James Francis IV, de la Corte correspondiente al distrito sur de Nueva York, pidió el «inmediato arresto» de Arbizu. El 20 de junio otro juez, Richard Holwell, emitió una orden para que Arbizu devuelva al banco el material y el dinero supuestamente robado.

La demanda que había presentado el JP Morgan advertía que el acusado confesó su
mala práctica y afirma que temía que si regresaba a Estados Unidos sería arrestado. Además, explica que sin la citación y la orden de restricción, el banco y sus clientes sufrirían un daño aún más difícil de reparar.

  • Documentos

    Arbizu vivía en Connecticut mientras era empleado del JP Morgan. Pero retornó a la Argentina aún antes de su despido y, presuntamente, se llevó documentos sin autorización, que ahora son reclamados por el banco.

    En esos documentos figura una gran cantidad de individuos y compañías argentinas con cuentas en el exterior. Arbizu manejaba alrededor de u$s 200 millones de clientes, en su mayoría argentinos y chilenos. Pero la institución aseguró de manera oficial que «no maneja cuentas de banca privada en la Argentina». De hecho, el JP Morgan no tiene banca privada en el país. 

    Otra de las acusaciones que pesa sobre Arbizu es que procuraba desviar fondos de clientes hacia cuentas de un banco competidor, específicamente Morgan Stanley.

    Ayer, un artículo del diario «Crítica» reveló que entre los que poseen cuentas en JP Morgan y que presumiblemente manejaba Arbizu se encuentran importantes empresarios. Entre ellos, se menciona a los principales accionistas y ejecutivos del grupo «Clarín» (Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto, por ejemplo), de Pampa Holding (Marcelo Mindlin es el principal accionista), la familia Costantini (dueña de Nordelta y Consultatio) y grupo Cartellone, entre otros.

  • Evasión

    Arbizu se presentó ante el juez Sergio Torres como un «arrepentido del mundo de las finanzas» y revela que las actividades desarrolladas por la entidad procura que los clientes evadan el pago de impuestos. Usualmente, las instituciones extranjeras se defienden de estas acusaciones indicando que sólo protegen las normas referidas al «secreto bancario», pero que luego es responsabilidad de cada cliente mencionar la tenencia de los fondos en sus respectivas declaraciones juradas. La sucursal local del JP Morgan sufrió un allanamiento judicial la semana pasada. 

    Arbizu, de 39 años, tenía una larga trayectoria en actividades financieras. Había ingresado hace más de 15 años en Tutelar, luego pasó al Deutsche Bank y más tarde al Citi. En 2002 pasó a la Unión de Bancos Suizos y fue en noviembre de 2006 cuando entró al JP Morgan, es decir hace menos de dos años.
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