Cientos de jubilados y pensionados debieron regresar ayer a sus casas con las manos vacías, luego de que el gobierno decidiera postergar una semana el pago de sus haberes de noviembre por falta de fondos en el Tesoro nacional.
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La medida, que afecta a 1,4 millón de personas, generó profundo malestar en el sector pasivo, que se enteró de la disposición mientras realizaba agobiantes colas frente a los bancos.
La resolución rige para quienes perciben desde 201 hasta 2.000 pesos. Según se explicó, la postergación afecta a unos 700.000 jubilados que reciben entre 201 y 450 pesos, 670.000 que perciben entre 451 y 2.000 pesos y otros 24 que cobran un monto superior a esta cifra mensual. El pago para estos jubilados se realizará los días 19, 20 y 21 de diciembre, según el número de terminación de sus documentos (ver cuadro). «Todo se abonará antes de las fiestas de Navidad y fin de año», dijo ayer el ministro de Trabajo, José Dumón, quien sostuvo que la falta de recursos e ingresos obligó a hacer una reprogramación de los pagos. «Se trata de favorecer a los que menos recursos tienen, pero no damos abasto. Soy sincero», se confesó el ministro.
Trascendió que la recaudación previsional (que incluye el pago de autónomos, monotributistas y cargas sociales) cayó 60 por ciento durante la última semana, en comparación con un solo mes atrás. El abrupto descenso se explicó por el impacto que tuvieron las nuevas medidas que aplicó la cartera económica.
Sin embargo, y pese a la decisión de la ANSeS, el Banco Ciudad ayer comenzó a pagar con recursos propios los haberes previsionales de los jubilados. La decisión beneficia a unos 215.000 jubilados, que habitualmente atiende esa entidad financiera que desembolsará alrededor de 5 millones de pesos para el pago de estos haberes.
La indignación fue común en cientos de rostros de jubilados y se repitió en la mayoría de las sucursales bancarias, donde hombres y mujeres que apenas podían caminar esperaron durante horas para recibir sólo como respuesta que no iban a cobrar. «Hasta dentro de una semana no me pagan y no sé qué voy a hacer, para colmo mi hijo está sin trabajo», comentó un hombre en la cola de una sucursal del Banco Nación.
Una anciana sufrió una descompensación y debió ser asistida, luego de que el empleado de un banco le comunicará que su pensión recién iba a ser liquidada la semana que viene por una disposición de la ANSeS.
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