El canciller Rafael Bielsa y el ministro Roberto Lavagna participaron de la reunión que mantuvo el presidente Néstor Kirchner con el titular del Fondo, Horst Köhler.
Monterrey, México (especial) - Horst Köhler se comprometió ayer ante Néstor Kirchner a no interferir en las negociaciones entre la Argentina y los acreedores internacionales, ni a evaluar la propuesta de quita de 75% sobre la deuda caída en default. El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió como contrapartida, y con la aceptación del jefe de Estado argentino, que los negociadores multipliquen las vías de comunicación y diálogo con los acreedores, y que logren una actitud más «amistosa» que la actual, que estaría «al borde de la ruptura total».
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El FMI, a través del propio Köhler, se comprometió también a respetar las metas ya firmadas en el acuerdo con la Argentina para 2004, y a no repetir la experiencia de los últimos días de 2003. Como recomendación final y amistosa del alemán, y en un inglés con marcado acento prusiano, recomendó: «Never say never»; como mecanismo de acción para lo que Köhler supone será una nueva etapa en la relación entre la Argentina y sus acreedores, de 100.000 millones de dólares de deuda impaga.
Bajo este acuerdo «de caballeros», según la definición final de Kirchner y Köhler, y con un apretón de manos, se cerró ayer en el Hotel Quinta Real la reunión definida por uno de los protagonistas como «amistosa, serena y ordenada», luego de una hora y media de charla matizada sólo con café y agua mineral.
•Conclusiones
Junto con Kirchner estuvieron el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; y de Economía, Roberto Lavagna; mientras que con Köhler participó el director del Hemisferio Occidental, el indio Anoop Singh, llamativamente callado en el encuentro de ayer. Entre el jefe de Estado y el titular del FMI monopolizaron la conversación, mientras que Bielsa y Lavagna acotaron sólo referencias técnicas.
Los temas y las conclusiones de la reunión de ayer fueron los siguientes:
• Relaciones con los acreedores internacionales. Köhler repitió ayer la misma tesis que hace unos días el embajador norteamericano en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, expuso ante Bielsa y que se basa en una especie de «súplica», para que la Argentina mejore su relación con los acreedores de la deuda externa caída en default. Köhler pidió «cambiar radicalmente» la forma de comunicarse y «multiplicar» las vías de contacto con «los ahorristas que alguna vez confiaron en la Argentina y adquirieron títulos de su deuda». El alemán habló luego de las presiones que reciben los legisladores norteamericanos y el Departamento de Estado por parte de los acreedores, que luego se materializan en otras presiones sobre el directorio del FMI (esto finalmente deriva en situaciones como la de fines de 2003 para reclamar un mayor nivel de pagos). En la visión de Köhler, todo se trata de una situación generada por la falta de diálogo sincero y ciertas actitudes cercanas a la soberbia por parte de los funcionarios argentinos. Allí Lavagna mencionó las reuniones de Nueva York, Roma, Londres, Tokio, Zurich y Los Angeles con los acreedores; a lo que Köhler pidió multiplicarlas. Fue personalmente Kirchner el que se comprometió a esto y a mejorar el «idioma» de la relación y a «abrir nuevos caminos».
Si todo esto ocurre, y la Argentina logra revitalizar el diálogo con los acreedores, desde el FMI no habrá ningún tipo de mención ni a favor ni en contra sobre la propuesta de quita de 75% de la deuda caída en default; porcentaje que por otro lado fue nuevamente calificado por Kirchner de «inamovible».
• Metas y crecimiento. Köhler dijo ayer: «Personalmente, quiero autenticar» que el crecimiento de la Argentina no es un efecto «rebote», sino que se trata de un proceso de recuperación sostenida, que de todas formas debe ser apuntalado. No es un dato más. El alemán se enfrenta así a la visión de su número dos, Anne Krueger, que considera el crecimiento del PBI argentino como algo insostenible en el tiempo y fruto de una recuperación inevitable. Kirchner le aseguró además al titular del FMI que en 2003 el crecimiento del PBI estará más cerca de 8% que de 7% y que «este año puede alcanzarse una cifra similar».
En ambos casos se ratificaron las metas ya firmadas para 2003 y 2004. Kirchner aprovechó para criticar la actitud del FMI de fines del año pasado, cuando el organismo reclamó un aumento en el superávit para destinar más dinero a los acreedores. Según el presidente argentino, «el FMI con este tipo de actitudes lesiona la confianza en la economía argentina y atenta contra el crecimiento».
• Tarifas. Según fuentes argentinas, en ningún momento de la conversación de ayer desde el FMI se mencionó el tema de la renegociación de las tarifas públicas. Tampoco hubo referencias al tema en las declaraciones posteriores de Köhler.
• Negociaciones. El propio Kirchner pidió acelerar la marcha de las negociaciones de febrero para la revisión de las metas comprometidas por la Argentina, que según el argentino se sobrecumplirán nuevamente, para que no se llegue a marzo (cuando el país debe hacer un pago de 3.100 millones de dólares), en medio de las discusiones y «para que no se repita, además, la situación de diciembre». «Ya mismo debemos comenzar a negociar», dijo Kirchner, para que no haya problemas «en la recomposición de la economía argentina».
• Fernando de la Rúa. Según Köhler, el ex presidente argentino le habría pedido al alemán días antes de renunciar «perdón» por la mala utilización que hizo del dinero prestado durante su gestión. La anécdota fue comentada por la delegación argentina luego del encuentro.
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