1 de abril 2004 - 00:00

Krueger: "Una amenaza para la economía"

La crisis energética que está atravesando la Argentina ya es un tema de preocupación para el FMI. La directora gerente interina del organismo, Anne Krueger, aseguró ayer que «la contracción en la oferta de energía se transformó en un riesgo real» para la economía argentina. Y agregó que si se avanza con cortes energéticos, eso «minará inevitablemente las proyecciones de crecimiento de la economía».

Krueger habló ayer durante un seminario organizado por el American Interprise Institute (AEI) de Washington, que convocó a una serie de especialistas para debatir acerca de la reestructuración de la deuda argentina.

Además de la funcionaria del FMI, estuvieron en el encuentro el titular del Comité Global de acreedores, Hans Humes; el economista de la Universidad Carneggie Mellon y asesor de acreedores, Adam Lerrick, y Vincent Truglia, de la calificadora Moody's. El moderador del debate fue Charles Calomiris, profesor de la Universidad de Columbia, y uno de los intelectuales que en 2001 -junto a Lerrick- recomendó el default al gobierno argentino en distintos foros.

• Esfuerzo

Krueger reconoció que habría preferido más esfuerzo de parte del gobierno para avanzar con los temas pendientes: «Estaría más contenta, con toda franqueza, si el gobierno se hubiera sentido capaz de hacer más para reducir su vulnerabilidad».

«También me sentiría más confiada sobre el resultado -agregó al referirse al acuerdo alcanzado en el marco de la segunda revisión- si el gobierno argentino mostrara mayor convicción con el programa al que se ha comprometido.»

En su presentación, Krueger aseguró que si el gobierno mantiene sus compromisos en la política de reformas asumida,
«creo que la Argentina tiene la mejor oportunidad en muchos años para alcanzar la estabilidad económica que les permita un éxito duradero».

Otro de los que también habló en este seminario fue el secretario asistente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para asuntos internacionales,
Randal Quarles. El funcionario invitó al gobierno y a los acreedores a «moverse con rapidez y a llegar a un acuerdo justo y mutuamente aceptable».

Quarles aseguró que ni el gobierno estadounidense ni el Fondo Monetario Internacional deberían tener un punto de vista sobre lo que sería un acuerdo justo, aunque enfatizó que sí debería incluir a una mayoría de acreedores.

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