La Argentina figura entre los países más adictos del mundo a pedir auxilio al FMI según un exhaustivo informe difundido el viernes en Washington. Titulado «Uso prolongado de los recursos del FMI», fue elaborado por la Oficina de Evaluación Independiente (IEO), una suerte de auditora interna dentro de ese organismo, que analizó minuciosamente todos los programas de asistencia realizados desde 1971. Si bien Bolivia, Costa de Marfil, Malí, Senegal y Togo, entre otros, lideran este ranking, la Argentina se encuentra en un segundo grupo de adictos junto con Bangladesh, Ghana, Ecuador, México, Somalia y Tanzania, entre otros. El informe fue realizado para arrojar luz sobre la efectividad de los programas que otorga el FMI y las razones por las que se reiteran los pedidos de auxilio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En el caso argentino, se observa que en el trienio señalado, se debutó yendo a solicitar un programa de auxilio al Fondo Monetario en 1976. Desde 1982, en paralelo con el inicio de la crisis de la deuda latinoamericana, comenzaron a ser frecuentes los viajes de ministros de Economía a Washington. De hecho en los '90 casi siempre se estuvo bajo el paraguas del Fondo aunque entre 1997-1999, al FMI se lo tenía como «programa precautorio» es decir, que no se le pedía dinero, sino que estaba a disposición de la Argentina si ocurría una fuerte crisis, lo que desgraciadamente terminó sucediendo.
Cabe señalar, y lo destaca el informe, que el uso frecuente o la adicción puede sugerir un fracaso en el diseño de recetas, entre otras críticas que se pueden mencionar (en los artículos del organismo se destaca que siempre la ayuda a países miembros tiene que ser «temporaria»). Pero también puede ser en algunos casos la adicción por buenos motivos y compatible con el mandato del FMI: países con frecuentes shocks externos, nuevos programas de asistencia sin uso de recursos generales y el hecho de que muchas entidades requieran a algunos países el sello del FMI (estar en un programa de asistencia) antes de efectuar desembolsos de créditos.
Lo interesante es un resumen de las características de los países adictos basado en trabajos previos:
• Tienen bajo PBI per cápita y/o son muy dependientes de sus exportaciones de productos primarios.
• Tienen bajo nivel de reservas, altos pagos de servicios de la deuda y elevado déficit de cuenta corriente.
• No es característica de adicción al FMI la existencia de un determinado régimen cambiario, como fijo, flotante, convertibilidad, o el que fuera. El sistema cambiario elegido por cada país no es una vacuna per se ante posibles crisis.
• En general los programas con el FMI logran el objetivo de mejorar la posición en reservas externas mientras que los resultados en crecimiento e inflación varían.
Para medir la adicción se especificó que los «muy adictos» («países de uso prolongado» según la terminología del trabajo) son aquellos países que entre 1971 y 2001, en cualquier período de 10 años que se elija, estuvieron 7 bajo el paraguas del organismo. Los «excesivamente adictos» son los que llegaron a estar 15 años con asistencia. En total son 44 países.
Dejá tu comentario