"La Argentina necesita un gran acuerdo y un plan coherente"
El presidente del gobierno español, José María Aznar, se refirió por primera vez en extenso a través de una entrevista a la crisis argentina, admitiendo que la actual situación no puede dejar indemnes a las empresas con inversiones en el país pero reclamando -como soluciónun gran acuerdo político que resulte potable para los inversores y los organismos de crédito internacionales. A continuación, los principales tramos de la entrevista publicada ayer por el diario catalán "La Vanguardia".
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José María Aznar: Hay que ser muy comprensivos con la situación que vive la Argentina. La actitud del gobierno ha de ser discreta y de apoyo. Pero no voy a olvidar dos cosas, además de las relaciones históricas de España con la Argentina. Cuando España pasaba hambre, la Argentina socorría a España. Y hoy España es el primer inversor en la Argentina. Sería impensable que se produjese en Argentina la situación que se ha producido y que nosotros pensásemos que nuestras inversiones y empresas no se iban a ver afectadas. Eso es absurdo. Lo que hace falta es que el diagnóstico sea certero y útil para salir de la situación. Y está claro que hacen falta dos cosas: un gran acuerdo político interno en la Argentina y un plan completo, coherente y asumible para los organismos internacionales, en el cual todo el mundo tiene que poner de su parte. España empezó a invertir de una manera intensa en unos momentos muy difíciles económicamente para la Argentina. Como una manifestación de confianza, dijimos siempre que eran inversiones estratégicas y las hemos mantenido. Y como he recordado recientemente, somos el único país del mundo que entregó a la Argentina 1.000 millones de dólares como aportación específica para la superación de la crisis, además de la que ya hacemos a través de los organismos internacionales. Creo que la solidaridad de España está fuera de toda duda.
P.: La economía española ha apostado por su internacionalización a través de Latinoamérica. La crisis argentina ha hecho emerger voces que critican esa especie de monocultivo.
J.M.A.: Tiene bastante sentido que España invierta prioritariamente en Iberoamérica y ya les gustaría a muchos tener nuestra posición allí. Pero incluso ese monocultivo al que se refiere ha cambiado. A finales de 1996 España no invertía en el exterior ni siquiera 1% de nuestro Producto Interior Bruto; en cifras totales, unos 900 mil millones de pesetas (4.800 millones de dólares). El año pasado habíamos invertido más de diez billones de pesetas (53.400 millones de dólares), lo que nos convierte en el quinto país inversor neto en el mundo. Que eso tenga una prioridad en Iberoamérica es lógico. Pero ahora se está produciendo un fenómeno interesante: en los años 2000 y 2001, la inversión en Europa es superior a la inversión en Iberoamérica, lo que supone que la economía española empieza a tener potencial para diversificar las inversiones y para proyectarse a nuevas áreas, como ocurre en el Magreb y en Asia.
•Recuperación
J.M.A.: Empieza a haber indicios de una recuperación sólida de la economía internacional en el 2002. En una situación de profunda desaceleración económica, la economía española ha demostrado un comportamiento excelente. Hemos mantenido una alta tasa de crecimiento, generado empleo y nuestras cuentas están saneadas. Estamos cerca de 85% de la renta media de la Unión Europea, a la que recortamos casi un punto al año.
P.: Por primera vez desde que gobierna el Partido Popular, el desempleo ha subido en el año 2001. ¿Se aleja el horizonte de pleno empleo que usted había dibujado para un futuro próximo?
J.M.A.: No. Desde 1996, en España se han creado más de 2,5 millones de nuevos empleos. Y en el año 2001 se han creado más de 320.000. Espero que en el año 2002 estemos en una cifra superior a 150.000. Es decir que se sigue produciendo un proceso de creación de empleo. Y eso no ocurre por casualidad. Es la primera vez que la economía española ha aguantado sin destruir empleo una desaceleración tan profunda como la actual.
P.: España acaba de asumir la presidencia semestral de la Unión Europea y parece haberlo hecho con buen pie. La implantación del euro se está realizando con un éxito sorprendente.
J.M.A.: La operación euro ha sido un éxito extraordinario que ha generado más confianza política y económica, ha provocado más optimismo en la gente y más identificación europea. Pero, sobre todo, hemos de tener presente que es un punto de partida para afrontar todo el proceso de reformas económicas y llegar a esta primera década del siglo XXI con pleno empleo en Europa.
P.: El euroescepticismo de algunos ministros italianos ha enturbiado la entrada en vigor del euro. Usted ha roto una lanza en favor del europeísmo de Silvio Berlusconi.
J.M.A.: Soy el presidente del Consejo Europeo y como tal debo buscar siempre facilitar las cosas. Y el presidente del Consejo Europeo y en este caso además también del gobierno de España no es en especial amante de controversias sobre la base de declaraciones. En mi opinión, Italia, las cosas italianas, son a veces juzgadas ligeramente, y yo tengo siempre una posición de profundo respeto a Italia y a los italianos. No existe en este momento ningún dato que permita aseverar que una posición históricamente proeuropea por parte de Italia vaya a ser modificada. Absolutamente ningún dato de fondo.
•Libertades
J.M.A.: La Europa de las realidades concretas. La Europa en que yo creo es la Europa de las libertades, de los ciudadanos, del mercado único, del espacio judicial común, es la Europa del euro, la Europa reunificada y la Europa que tiene unas instituciones suficientemente representativas en términos democráticos y además razonablemente eficaces en términos políticos. Cómo se llame eso es una cuestión menor.
P.: En ciertos sectores ha causado malestar su inequívoco alineamiento con los EE.UU. a raíz de los atentados del 11 de setiembre. Sin embargo, la realidad ha vuelto a demostrar que cada país comunitario ha actuado por su cuenta ante la renovada incapacidad de la UE de tener una sola voz en política exterior y defensa.
J.M.A.: A la Unión Europea hay que pedirle lo que puede dar, no lo que no puede dar. La UE es una realidad absolutamente incipiente en materia de seguridad y de defensa y, en consecuencia, quien pretenda hacer política prescindiendo de esa realidad se equivocará profundamente. España forma parte de la coalición internacional en la lucha contra el terrorismo de una manera intensa. España, que es un país que conoce lo que es el terrorismo, no solamente tiene la obligación, sino que sabe que es absolutamente fundamental y vital mantener en todo caso un principio activo de solidaridad, compromiso y responsabilidad en la lucha antiterrorista y en este caso con los EE.UU., que es la democracia más importante del mundo. Y que por ser la democracia más importante es por lo que ha sido atacada. Ese ataque puede ser considerado y ha sido considerado un ataque contra todos. En consecuencia, la posición española, como la posición de muchos otros países, es una posición sólida y coherente.




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