10 de septiembre 2003 - 00:00

La carga del día fue muy pesada...

La carga del día fue muy pesada...
El lunes todavía se mantenía erguida la tónica bursátil, a pesar de nubarrones que estaban encima del recinto y amenazantes sobre la economía del país. Bastante mérito había en ello, apelando a 150 años de historia y toda la mesura necesaria: nuestra plaza de riesgo disimulaba los temores. Pero la carga de la víspera ya era demasiado pesada, proviniendo de la novedad de capital francés huyendo de nuestro medio. Agregándose las versiones sobre renuncia ministerial, adornado con nuevas metáforas presidenciales -en posición desafiante- y el ingreso al default formal. Si se une todo esto, en una sola rueda, casi pareció benigno el decaer de menos de 4 por ciento en el listado Merval (en otras épocas, una cuestión así hubiera dejado a la plaza sin tomador, en absoluto).

• El volumen

La baja fue amortiguada porque no existió desesperación vendedora, aquello que da el perfil de una «corrida», y se repitió casi el monto anterior, llegando a los 36 millones de pesos en acciones, con menos de 7 millones de pesos en CEDEAR. Hasta apareció una golondrina, entre los pájaros negros con negativo, y se llamó Siderar; ¡subiendo casi 6 por ciento! Cierto es que las dos acciones clave, Galicia y Petrobrás, acusaron recibo de las señales del día y por sus ventanillas salieron fuertes partidas, con bajas de 5 por ciento y casi 4 por ciento en sus precios. Contagiado el Bovespa, con 2 por ciento de merma, y el Dow con 0,3 por ciento, la epidemia se propagó, pero el foco del mal pasaba por aquí. Y es lo más preocupante.

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