28 de abril 2003 - 00:00

La diferencia de Menem a Kirchner, poca al mercado

El 18 de mayo se definirá el futuro modelo económico tal como quedó planteado ayer para el ballottage: el capitalista o de mercado, de Carlos Menem, frente al dirigista o autodenominado «productivo» de Néstor Kirchner. Ya en los últimos días se vieron decisiones clave de inversores sofisticados apostando a un resultado a favor de Menem y por el contrario una muy prudente postura de los consumidores reflejada en que los depósitos en bancos dejaron de subir fuerte ( en marzo debían haber aumentado 2.000 millones para seguir con la tendencia que venían observando y sólo crecieron $ 300 millones).

Claramente para inversores (financieros y no financieros, sofisticados y no sofisticados) la aparición de Kirchner en un ballottage no es alentadora. Les representa un ícono de dirigismo que cobró más fuerza con el pedido de la abstención en el voto sobre derechos humanos en Cuba, y con poca chance de hacer frente rápidamente a los 54 puntos o más que le fue dejando como herencia paradójicamente su futuro ministro Roberto Lavagna. No sólo eso: claramente podría poner freno a la incipiente reactivación económica que se está viendo con el PBI habiendo crecido 5,8% en febrero.

Sobre este último punto girará el discurso económico hasta el ballottage: Kirchner, apuntalado por Lavagna, dirá que la reactivación (basada más que nada en la mayor confianza del consumidor, con el consumo explicando 80% del PBI) es fruto obviamente de su gestión y del modelo «productivo». Pero del otro lado, los equipos de Menem, y con sustento, bien podrían decir que esa confianza está sustentada en que Eduardo Duhalde abandona su cargo y que asoma un presidente que encarrilará la economía.

Incluso estos últimos podrían utilizar una definición económica que expuso Ronald Reagan en 1979 en la campaña contra el entonces presidente Jimmy Carter. « Recesión es cuando tu vecino pierde el trabajo. Depresión es cuando uno mismo pierde el trabajo. Reactivación es cuando Carter pierde el trabajo». El anuncio de que Duhalde anticipaba elecciones y abandonaba su cargo antes de tiempo (tras la muerte de dos piqueteros en Avellaneda) provocó un giro positivo en las expectativas no sólo de inversores sofisticados que compran todo tipo de activos sino de los consumidores en general. Aumentó el gasto privado o se dejó de atesorar por temor a una crisis aun más profunda. Los más arriesgados salieron a comprar a precios de remate apostando a la corrección de precios futura (que ya se dio en parte). En definitiva, se corrigió la sobrerreacción o pánico tras los primeros meses de Duhalde. Y comenzó a moverse más la industria, por último, desde hace ocho meses motorizada por la sustitución de importaciones imposibles de efectuarse con el dólar a 3 pesos.

•Incertidumbre

A corto plazo, en cuanto a cotización de activos financieros como bonos, acciones y hasta inmuebles, no se espera hoy desde ya fuertes subas o un rally alcista. Más bien habrá una corrección hacia abajo ante una parte del mercado que había descontado que Ricardo López Murphy ingresaba en el ballottage y con la incertidumbre que genera una segunda vuelta con el choque de los dos modelos, el productivo o dirigista frente al capitalista o de mercado.

Más allá de ello, hoy en la Argentina de poco sirve el clima positivo que hubo o podría haber en mercados en las últimas cuatro semanas con bonos en default subiendo 30% o el riesgo-país pasando de casi 7.000 a 5.800 puntos. Tampoco sirve demasiado que la tasa de Lebac (Letras del Banco Central) se desplome a casi 25% anual para colocaciones en pesos que vencen en octubre de 2004. Que baje el riesgo-país hoy es inútil porque ninguna empresa puede tomar crédito en el exterior (y no le baja entonces el costo por emitir bonos). Que bajen las tasas de plazo fijo en la plaza local tampoco es útil porque el crédito bancario es nulo o está calzado con exportaciones. La línea directa que había entre lo financiero y la actividad económica se cortó con el default.

•Razones

Muy diferente es el impacto en lo que a la actividad económica se refiere de lo que inversores vayan anticipando con el ballottage. Kirchner con chance de ser presidente frena ingreso de capitales y acelera el egreso de los que se están yendo. Es visto como si reasumiera Duhalde y se quedara gobernando hasta 2007. Salvo que demuestre Kirchner lo contrario. Pero si de dinero se trata, se es culpable -aleja inversiones-hasta que se demuestre lo contrario. Así se esfuma el efecto positivo que dejó planteado en lo económico el adelantamiento de las elecciones.

Las altas tasas de crecimiento, ese 5,8% del PBI en febrero, no deben sorprender. Ya lo planteó en un célebre trabajo el Premio Nobel
Robert Lucas. Explicó, en un clima de preocupación en EE.UU., por qué en la posguerra Japón creció a tasas tan altas y superiores incluso a las de la economía norteamericana tras las dos bombas atómicas. Japón creció fuerte por el proceso de reconstrucción, habiendo mantenido intacto su capital humano y el derecho de propiedad. Es lo que denominó « catch up» o « alcanzar y ponerse al día». Las razones son aplicables al caso de la Argentina, también bombardeada su economía, siempre que se apliquen las reformas esperadas.

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