"La economía de EE.UU. vive un tiempo de incertidumbre"
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Bush dedicó su discurso a la crisis económica
y a la situación de las tropas norteamericanas
en Irak.
«Mientras nos reunimos aquí esta noche, nuestra economía está pasando por un período de incertidumbre, y en las mesas a lo largo de todo el país existe preocupación sobre nuestro futuro económico», insistió Bush a los legisladores.
«En el largo plazo, los estadounidenses pueden estar confiados sobre el crecimiento económico», alentó.
En otro capítulo de sus definiciones en materia económica -mucho más numerosas que en discursos anteriores, que habían estado monopolizados por la guerra en Irak y la lucha contra el terrorismo-, el presidente pidió al Congreso que ratifique el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia o, en caso contrario, afronte las consecuencias de «fortalecer» al «falso populismo» en América latina, en una clara referencia al eje que lidera Hugo Chávez.
«Si fracasamos en aprobar este acuerdo, estaremos fortaleciendo a los impulsores del falso populismo en nuestro hemisferio», aseveró. «Por eso debemos unirnos, aprobar este acuerdo, y mostrar a nuestros vecinos de la región que la democracia lleva a una vida mejor», añadió en su mensaje.
EE.UU. debe «confiar» en la capacidad de los trabajadores norteamericanos para competir con otras economías. «Hoy, nuestro crecimiento económico depende cada vez más de nuestra capacidad de vender bienes, cosechas y servicios estadounidenses en todo el mundo», indicó.
El tratado con Colombia ya fue aprobado por ambos gobiernos, pero el Congreso de EE.UU. mantiene su ratificación congelada a causa de las reservas de numerosos legisladores sobre la situación de los derechos humanos y ambientales en el país sudamericano, expresadas en particular por los sindicatos y la oposición demócrata.
Con respecto a Irak, el mandatario se felicitó por los buenos resultados del incremento de tropas establecido a principios de 2007, algo que reconoce ahora casi todo el espectro político estadounidense. «Aunque el enemigo todavía es peligroso y queda más trabajo, los nuevos envíos (de tropas) lograron resultados que pocos de nosotros podíamos haber imaginado hace un año», aseguró, al tiempo que ratificó que no habrá una retirada del país árabe mientras él esté al mando, hasta enero de 2009.
«El avance de la libertad es resistido por terroristas y extremistas, hombres malvados que desprecian la libertad, desprecian a EE.UU. y apuntan a someter a millones de personas a su régimen violento», señaló.
Asimismo, Bush envió un duro mensaje a «los líderes de Irán»: «Suspendan fehacientemente su enriquecimiento nuclear, de manera que las negociaciones puedan comenzar». «EE.UU. se enfrentará a aquellos que se enfrentan a nuestras tropas, estaremos al lado de nuestros aliados, y defenderemos nuestros intereses vitalesen el Golfo Pérsico», sentenció. También se refirió a la cuestión migratoria, al afirmar que es un tema «complicado», pero que «puede resolverse». «Y debe solucionarse de una forma que respete nuestras leyes y nuestros más altos ideales», señaló. El presidente había promovido como una de sus prioridades para su segundo mandato una reforma migratoria que regularizara a los 12 millones de trabajadores clandestinos, pero en su discurso de ayer no pidió al Congreso que la apruebe, seguramente resignado a la inviabilidad política del plan.




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