Se aflojó nuevamente el ritmo de operaciones, un indicador mucho más esencial -el del volumen-que el de cotizaciones está moviéndose con tanto, o más, volatilidad acentuada que el de los precios. En la víspera, no se pudo pasar de unos 56 millones de pesos netos para las acciones, con aumento en los certificados foráneos y que reunieron $ 23 millones, para hacer un global negociado en los 79 millones de pesos del piso/SINAC.
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La respuesta en el desarrollo del recinto resultó similar-a lo que sucedía fuera de él: tarde gris, mejoramientos temporarios sobre lo ya conocido, sin faltar lloviznas vendedoras aisladas y dentro de un ambiente que tornó de dinámico a pesado. Finalmente, nada sucedió de trascendente, el Merval quedó establecido casi en igual nivel que el anterior: con 1.255 puntos. La diferencia: 0,04 por ciento positivo.
Si bien arriba casi no se modificó la cumbre, el máximo estuvo en los 1.250 puntos, sí hubo que trabajar para que los pisos no se afincaran en marcas que llegaron a ser de solamente 1.242, esto era unos doce puntos abajo.
Una rueda que tendió a matar los extremos, en función de estar liviano de combustible el desarrollo y que solamente alcanzó para mantener la situación y dejar una fecha en blanco, de las cuatro realizadas. Esas bruscas subas y caídas de volumen resultan lo más preocupante.
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