La falta de autos es culpa de las automotrices, sostienen en el Gobierno

Economía

Las empresas, en cambio, responsabilizan a la escasez de dólares. La importación de autopartes genera un déficit de u$s6.000 millones.

A medida que se agrava la restricción de divisas para las empresas, la tensión con el Gobierno va en aumento. En el sector automotor, esta falta de divisas se viene administrando a través de un cupo de dólares para cada terminal para que lo utilice para la importación de insumos y vehículos terminados. El dato es que el mercado está desabastecido y mientras desde las empresas lo explican a través de la restricción de dinero, desde el Ministerio de Desarrollo Productivo tienen otra visión. La voz cantante la tiene el secretario de Industria, Ariel Schale, que es el funcionario que mantiene los contactos más fluidos con las automotrices.

Desde la visión oficial, la escasez de dólares es sólo un parte del problema. El peso más fuerte sería la mala administración de esos fondos.

Lo que explica el funcionario es que algunas de las terminales radicadas en el país – no todas – no cumplen con los niveles de exportaciones e integración de piezas para reducir el déficit del sector. Es decir, no generan los dólares suficientes para poder importar los 0 km que necesitan para completar la gama de productos, además de los que fabrican en el país.

Además, Schale remarca que algunas empresas han importado autopartes por valores y cantidades superiores a los que necesitan para producir. El tema es un tanto técnico, pero lo que señala el funcionario es que los precios de transferencia que indican algunas terminales, respecto a las autopartes que importan, generan dudas. “Son valores inflados que pagan a empresas del mismo grupo empresario que se utilizan para girar utilidades”, explican en la despachos oficiales.

Según pudo saber Ámbito, el Gobierno estima un déficit en la segmento de las autopartes de u$s6.000 millones. Este es el problema ya que en autos terminados hay equilibrio.

“A un valor FOB de u$s15.000 por 0 km importado, 6.000 millones representan unos 400.000 0 km. Este año, el mercado va a estar por debajo de las 380.000 unidades. Es decir, si se hubieran importados los autos terminados, tendríamos el mismo déficit”, agregan.

Este número de rojo en la balanza fue confirmado, la semana pasada, por el N° 2 del SMATA, Francisco “Paco” Manrique, en una reunión con directivos de una cámara sectorial.

La relación del Gobierno con este dirigente del SMATA y Schale está pasando por un buen momento por lo que, posiblemente, Manrique puso en su boca el pensamiento del funcionario.

El secretario de Industria tiene una cruzada contra las empresas que, como dijo en un encuentro con los integrantes de la cadena de valor, no están alineadas con la política industrial oficial.

El funcionario divide en dos grupos: las que invierten, producen y exportan y las que no.

A una de las que están catalogadas en esta última alternativa, le lanzó un mensaje contundente, cargado de ironía.

“Por el nivel de importaciones que tienen y su poca producción, deberían formar parte de CIDOA y no de ADEFA” señaló. La primera sigla mencionada corresponde a la de la cámara de importadores, mientras que la segunda identifica a la de los fabricantes.

Para la visión oficial, las terminales que están cumpliendo con los incrementos de producción y exportación pautados, están recibiendo los dólares necesarios para importar vehículos, siempre reconociendo que se está en una coyuntura difícil en cuanto a la disponibilidad de divisas.

En cambio, para las que demandan dólares para aumentar una producción que no tiene destino principal la exportación, la situación es distinta. “No les recortamos las divisas. El problema es que no generaron las suficientes para pedir más”, suelen argumentar en ese Ministerio.

Fabricar más vehículos para el mercado interno, con bajo contenido nacional y autopartes importadas con precios que el Gobierno cuestiona, lo único que hace es agrandar el déficit comercial.

“Ese tipo de empresas no nos sirven” dicen en el Gobierno.

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