1 de septiembre 2003 - 00:00

La inflación sería de solo 0,1%

Economía puede afirmar que los precios siguen bajo control. En agosto, la inflación minorista habría sido de 0,1%, con lo cual el acumulado desde enero se acercaría a 2,5%. Para todo el año, la entidad asegura que el alza de los precios oscilará entre 4% y 5%. Esta situación podría cambiar, el año próximo, ya que tanto un eventual incremento en el consumo como la necesaria revaluación de las tarifas provocarían presiones inflacionarias. En las negociaciones con el Fondo se sigue hablando de 7% de alza para 2004.

La suba de precios de agosto se ubicará en 0,1% y confirma la desaceleración inflacionaria, señala el informe semanal de la Fundación Capital.

El trabajo de la entidad destaca:

La inflación inercial: transcurridos los primeros ocho meses del año, el alza de precios acumulada ascendería a 2,6%, y si se tiene en cuenta la inflación inercial, el arrastre estadístico para los meses que restan del año sumaría 1,3%, lo que llevaría a un piso inflacionario de al menos 4% para este año.

La expansión monetaria: la expansión de la base monetaria no ha tenido impacto inflacionario en el período enero/ agosto, aunque la emisión haya excedido lo acordado en el miniacuerdo con el FMI en enero pasado. Esta desviación fue tolerada porque se concentró en la compra de dólares. Teniendo en cuenta supuestos favorables (altamente probables) en lo concerniente al desempeño del mercado de cambios y a la efectivización de algún tipo de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, visiblemente ni la política monetaria ni la política fiscal estarían generando presión inflacionaria alguna, por lo cual ninguno de estos dos frentes reviste mayor preocupación, en lo que resta del presente año.

• Tres posibles presiones inflacionarias: crecimiento, salarios y tarifas. En lo que respecta a 2003 se puede descartar que el ajuste marginal que han tenido los salarios (de $ 200 a $ 300 pesos a fin de diciembre) tenga algún tipo de impacto inflacionario; ha sido de tal magnitud el deterioro sufrido en el poder de compra, que sería erróneo suponer algún tipo de efecto importante sobre los precios. Respecto del crecimiento, está claro que la presente es una reactivación económica luego de un período de fuerte debilidad econó-mica y que le falta fuerza para ser considerada como un potencial recalentamiento de la actividad económica (esto es, crecimiento sostenido). Es así como pueden excluirse estas dos variables como amenazas inflacionarias en el corto plazo. Siguiendo con el mismo enfoque, un posible reajuste tarifario en lo que resta del año es poco probable. Claramente, éste es uno de los ejes más complicados en la negociación con el FMI, el cual reclama un marco «predecible y comprensible» para la negociación en las tarifas, mientras que el gobierno ha dado muestras claras de que prefiere no «hablar» de aumentos hasta la renegociación de todos los contratos.

• Los sobresaltos podrían venir, en cualquier caso, por el lado cambiario, con un mayor tipo de cambio nominal a lo largo de 2004; y con el comienzo de la recuperación del crédito, que mediante el multiplicador bancario, generaría un mayor aumento de la cantidad de dinero.

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