15 de abril 2004 - 00:00

La jornada pudo haber sido peor

La jornada pudo haber sido peor
P odríamos decir que la culpa del arranque del mercado, en lo que finalmente sería los peores valores de la sesión, la tuvo el discurso del presidente Bush. Pero lo cierto es que éste gustó a la gente (y los inversores son gente), aunque más no sea porque lo vio intentando ponerse una vez más al frente de los hechos. Claro que se extrañó de que no hubiera ninguna referencia a la economía local, pero esto se entiende si vemos que los números de la macro vienen "cada día mejor". El problema es que es posible que vengan demasiado mejor; y es aquí donde nos encontramos con el segundo argumento que explica el inicio bajista: un crecimiento de la economía y de sus precios por encima de lo esperado. Es cierto que en gran medida el incremento de los precios minoristas se vinculó con una gasolina que sigue en niveles récords, pero esto ya parece algo que está lejos de ser meramente coyuntural y además de cualquier forma se siente en el bolsillo de los consumidores. Como ha venido ocurriendo con cualquiera de los últimos "sustos", la tasa de los treasuries salió disparada hacia adelante (tocó 4,45% anual a 10 años) y se llevó por delante los papeles del sector financiero. De todas formas, a partir de las 10 y hasta casi las dos de la tarde ya nadie recordaba el CPI y aunque sin gran entusiasmo el mercado se movía otra vez del lado ganador, reflejando la paridad levemente positiva entre los resultados de las empresas que ganaban algo más y algo menos a lo esperado. Hacia el final, aun contando con uno de los volúmenes más elevados, los precios se volvieron a pinchar, se jugó una vez más con los mínimos y el Dow quedaba perdiendo 0,03% en 10.377,95 puntos.

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