Vietnam se pagó con inflación, la Guerra del Golfo con recesión. La pregunta que muchos se están haciendo es cómo se pagará esta guerra. Si usted se pregunta de dónde sale todo el dinero que está aplicando el Ejecutivo a los esfuerzos de la guerra, la respuesta es: del sistema de seguridad social, gracias a una poco conocida ley que data de la Guerra Civil (eventualmente los fondos deberían de reponerse en el futuro). Esto de alguna manera sirve para explicar en parte porque mientras las tasas de corto plazo se desplomaron a mínimos históricos (algunos apuestan a un nuevo recorte de tasas de la Fed en 50 puntos básicos antes de la reunión del día 2), la de los bonos del Tesoro a 30 años trepó a 5.588%, con lo que queda por encima del cierre de 2000. Si bien se puede decir que nadie cuestiona el costo, lo cierto es que se está comenzando a poner en duda la aplicación de algunos fondos. Por ejemplo, ¿por qué el gobierno contribuirá con u$s 15.000 millones para apuntalar a una industria (la aeronáutica) cuyos ejecutivos se niegan siquiera a rebajarse sus salarios? A pesar de todo lo que se habló de patriotismo en los últimos días y la impresionante cantidad de banderas que se vendieron, la economía norteamericana perdió en cinco días u$s 1.500.000.000 de valor. La semana marcó la mayor pérdida en puntos que jamás ha tenido el Promedio Industrial, lo cual es meramente anecdótico, pero la peor que han tenido los grandes índices desde el crac de octubre de 1987. Algunos hablaron que los que pasaron fueron los peores cinco días desde octubre de 1929, pero esto tuvo que ver más con lo psicológico, especialmente con el temor, que con lo monetario. El Dow acaba de retroceder 14,26%, el NASDAQ 16,05% (las 100 más grandes perdieron 17,46% y el S&P 500 11,67% (en el '87 se desplomaron (20%, 26% y 19% respectivamente). Claro que esto empalidece si se compara con 18,74% que perdieron las acciones de Internet o 23.235 que se desplomaron las empresas transportistas. Lo curioso es que de la misma manera que las tasas han tenido un comportamiento difícil de tipificar, algo parecido ha ocurrido con los commodities, donde el petróleo perdió 7,26%, mientras el oro saltó 5,5%. Si bien no hay coincidencia, la explicación más popular a estos comportamientos es el efecto que tendría la recesión en ciernes. Con el Dow perdiendo 1,68% el viernes, para quedar en 8.235,81 puntos, y el NASDAQ cediendo 3,25%, la última rueda dejó la sensación de ser la mejor de la semana (por la variación final). En estos momentos muy pocos creen realmente en un rally alcista.
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