30 de marzo 2001 - 00:00

La recaudación sería menor

La recaudación adicional anual a obtener con el nuevo tributo podrá ubicarse alrededor de los $ 2.000 millones. Esto depende de las decisiones que adopte la autoridad económica en materia de: alícuota (se decidió comenzar con una tasa de 0,25%, pero el máximo posible es 0,8%) porcentaje admitido como pago a cuenta de IVA y/o Ganancias.

La base imponible para el cálculo surge de anualizar el movimiento de débitos en cuenta corriente del sector privado informado en las estadísticas del Banco Central. Dicho monto, si bien varía mes a mes, se ubica en un promedio de $ 120.000 millones mensuales.

En cuanto a la alícuota, debe considerarse que, además de la tasa general de 0,2%, existirá una tasa diferencial de 0,075% para quienes operen fundamentalmente con cheques de terceros y desarrollen actividades de gran movimiento pero baja rentabilidad (por ejemplo, agentes de Bolsa). Por otra parte, diversas transacciones y sectores estarán exentos, esto es, tendrán una tasa de 0 por ciento. Estos casos reducirán la base imponible en aproximadamente 30 por ciento.

Las autoridades pueden, además, decidir qué proporción del impuesto será aplicada como pago a cuenta de IVA o Ganancias. Esta proporción será muy baja o nula en los primeros meses de vigencia del impuesto, con una evolución creciente determinada por la marcha de la recaudación y las necesidades de caja para cumplir con las metas acordadas con el FMI.

El porcentaje aplicado en este cálculo aumenta paulatinamente, luego de los primeros meses, de 10% a 90 por ciento. Así, la proporción de la recaudación del impuesto a las transferencias financieras aplicado al pago de IVA o Ganancias alcanzaría a más de 50% promedio anual.

Sin embargo, también debe tenerse en cuenta que la existencia del impuesto generará efectos negativos en el volumen de operaciones en cuenta corriente, así como elusión mediante la extensión de la práctica del endoso, lo cual se traducirá en una reducción de la velocidad de rotación de los saldos de depósitos en cuenta corriente del sector privado. Este efecto, aunque compensado parcialmente por el aumento de la actividad económica, podría incidir reduciendo la recaudación en el orden de 10 por ciento.

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