7 de enero 2002 - 00:00

"La remarcación de los precios es inevitable"

«La remarcación es inevitable» porque «la Argentina es hoy totalmente dependiente de la importación: lo quiera o no un gobierno». La reflexión pertenece a Alberto Guil que en su momento manejó los supermercados Norte en medio de las dos hiperinflaciones lo que le dio una mecánica de ajuste de precios minoristas única. Según Guil, en declaraciones a la radio «La Red», sería inevitable que haya un aumento de precios ya que el comerciante en todos los niveles toma los precios según su valor de reposición, que ya se toma con el valor de la devaluación incluida. Según el empresario en este esquema están incluidos tanto los productos importados como los nacionales, ya que estos últimos en su mayoría tienen insumos que no son locales. Para Guil «en la Argentina lo único que se produce sin insumos importados es trigo, un poco de carne y maíz». Un dato importante: Guil habla hoy sin compromisos, ya que no está más vinculado al negocio supermercadista y se dedica a la actividad agropecuaria y a ser presidente de San Lorenzo. Las principales reflexiones de Alberto Guil fueron las siguientes.

Periodista: ¿Por qué hay remarcaciones en los comercios?


Alberto Guil:
Los argentinos estamos sensibilizados por todo lo que vivimos durante las dos hiperinflaciones. Lo consideramos como si lo hubiéramos vivido ayer. La remarcación es inevitable, porque lo que tiene en cuenta el comerciante es el valor de reposición de un producto y no el original de compra. Esa es la lógica del sector y no se la puede cambiar. Hoy, más que en aquellas épocas, hoy la Argentina es totalmente dependiente de la importación; lo quiera o no un gobierno. Los productos finales porque son importados y los nacionales porque dependen de los insumos que, en su mayoría, son importados.

P.: ¿Es inevitable que en las actuales circunstancias los comercios remarquen?


A.G.:
Sí, porque legalmente nadie le puede impedir a un comerciante que defienda su mercadería a través del valor de reposición. Es su derecho.

P.: ¿No sería más lógico remarcar cuando la decisión de devaluar ya está tomada y no antes?


A.G.:
No, porque desde la semana pasada se sabía cuál será la devaluación y las empresas industriales y distribuidores no entregaban mercadería.

P.: ¿Empresas argentinas o extranjeras?


A.G.:
Las dos. Porque, le repito, la mayoría de los productores locales utiliza insumos importados. Quizá no aumente los precios 30%, pero sí 10% o 15%. Está en todo su derecho y no se lo puede impedir un gobierno. Es eso o el desabastecimiento. Personalmente ahora me dedico al negocio agropecuario, y desde que se conoce la decisión de devaluar no hay herbicidas.

P.: ¿El herbecida es nacional o importado?


A.G.:
Es nacional, pero fabricado con insumos importados y directamente no se vende. Sólo me lo ofrecen a 20 de enero o con un sobreprecio de 30%. El gobierno tiene que saber que lo único que se fabrica sin insumos importados es trigo, un poco de carne y un poco de maíz. Si vamos a extraer cobre de la cordillera para sustituir importaciones, las máquinas son importadas.

P.: ¿Por qué también aumenta el precio de los productos que se pueden exportar?


A.G.:
Es muy simple. Si yo produzco, por ejemplo, aceite y vendo en el mercado local a 1,5 pero puedo exportar luego de la devaluación a 2 pesos, ¿por qué no voy a aumentar el precio si me conviene exportar?

P.: ¿No le ve mucho destino a la idea de que cerrando la economía y devaluando se va a vender mucho más?


A.G.:
Sinceramente no. Se va a disminuir el salario de la gente. De salida la gente va a ganar 30% menos. Mi mucama que ganaba 500 dólares a partir de mañana va a ganar 350 dólares. Esta devaluación va a empezar en 35% y en unos días no sabemos dónde va a estar. Ojalá me equivoque.

P.: ¿Para usted la estructura de la convertibilidad daba como para seguir?


A.G.:
En los últimos meses ya no. Pero el problema es de negociación de la Argentina. ¿Quién dice que ahora vamos a exportar? No vamos a poder exportar zapatillas porque no somos competitivos. Tampoco limones o carne porque tenemos los mercados cerrados. ¿Trigo o petróleo? Ya vendemos el tope de lo que podemos. Lo seguro que va a pasar es que vamos a importar menos, lo que no sé si es bueno. Lo que necesitamos es que se nos abran los mercados.

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