Problemas de la economía real comienzan a surgir, tras toda una improvisación que fue dibujada en los papeles y lanzada a las calles, para que los efectos se deban ir tratando a medida que surjan. Ayer, al saberse desde la noche del miércoles que el Central devolvía el clearing al sistema bancario, la deducción simple y lógica pasaba por esperar una reaparición de la Bolsa y dando alguna señal sobre cómo recibía el mercado los cambios drásticos de rumbo. Tan drásticos, como haber salido del circuito con un ministro que recomendaba pasar todo a dólares, para volver a tener que funcionar con una plaza de dólares desaparecidos, peso en extinción, y nacimiento de un instrumento llamado argentino...
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Lo cierto es que la Bolsa no volvía, el jueves por la mañana se advertía en el Mercado de Valores -quien debe liquidar las operaciones- que existían problemas reales en tomas como «caución en dólares», además de activos que están en directa connotación con esa moneda y de la cual no se poseía referente alguno sobre valor actual. Abrir con todo el sistema líquido trabado, resultaba peligro portal y el riesgo enorme de no poder actuar. Hoy, terminando el ejercicio 2001 los saldos quedarían fijados en aquello anterior a Navidad: casi 35% de suba en diciembre, dejando otro tanto -35%- como pérdida para el total del año. Ciertamente, un resultado virtual, benigno en sumo grado.
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