Lanzan bono a tasa variable por u$s 1.500 millones
Ya está acordado con los bancos locales un crédito al país por 1.500 millones de dólares bajo la forma de un bono a tasa variable. Durante todo el fin de semana Daniel Marx y Julio Dreizzen estuvieron trabajando además en otra emisión de deuda que se anunciará en los próximos días. Hay tres ofertas de bancos europeos para colocar un nuevo título público entre las AFJP por u$s 1.000 millones. Mañana el gobierno licitará Letras del Tesoro por u$s 350 millones a 90 días de plazo, en lo que será el primer test ante mercados de Domingo Cavallo. Si reacciona en forma positiva el mercado hoy -los operadores esperan otra fuerte suba de bonos y acciones-, la tasa que debería pagar oscilaría alrededor de 12% anual. Se despejarían así las dudas existentes sobre la capacidad de pago de la Argentina de su deuda.
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Precisamente estos nuevos créditos que obtendría el país y el mejor panorama en lo económico también ayudarían a descomprimir la tasa de interés que pagará el gobierno por una nueva licitación de Letras del Tesoro mañana por u$s 350 millones. Afortunadamente para el flamante ministro de Economía, esta licitación que enfrenta (la fecha de ésta se fijó hace tres meses) es de un monto reducido y por un corto plazo, con LETES sólo a 90 días, lo que permitirá que no surjan tasas elevadas.
De hecho, en la mencionada reunión del viernes hubo una respuesta positiva de los bancos «creadores de mercado» para la participación activa en la licitación de mañana. Cabe recordar que la tasa de 90 días tuvo una elevada volatilidad en los últimos días, producto de la crisis política y de los sucesivos recambios de ministros que la llevaron hasta 25% anual. Ahora, sería de esperar que oscile alrededor de 12%, una buena oportunidad para ahorristas en función de las expectativas de mejora que hoy existen en la plaza.
De hecho, hoy los operadores esperan una fuerte suba en títulos y acciones, aunque dependía de la aprobación en el Congreso de los poderes especiales para el Ejecutivo.
De todas formas, con la puesta en marcha del impuesto sobre créditos y débitos en cuenta corriente se despejaría también el cumplimiento de las metas fiscales con el FMI, ya que aseguraría ingresos mínimos de 2.000 millones de dólares en lo que resta del año, precisamente el hueco que López Murphy declaró que le dejó de herencia José Luis Machinea por el desborde del gasto y la pobre recaudación de los primeros meses del año.
De esta manera, con el FMI no sería necesario adelantar el desembolso prometido para mayo -no había en Washington mucha predisposición igual-, ya que luce menos comprometida, a la luz de las reuniones del fin de semana, la situación financiera del país.




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