Washington (AFP, EFE) - El presidente estadounidense George W. Bush lanzó ayer una severa advertencia a Irán contra cualquier intento de desestabilizar Afganistán, poniendo de manifiesto los temores de Washington de que Teherán socave la autoridad del gobierno interino de Kabul.
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«Si (los iraníes) intentan desestabilizar por cualquier medio al gobierno, la coalición (antiterrorista) se ocupará de ellos, en principio por medios diplomáticos», declaró Bush a la prensa en un tono que contrasta con el de mayor acercamiento empleado en los últimos meses.
Irán busca ejercer influencia política y militar en las regiones fronterizas del oeste de Afganistán, de modo que amenaza a la autoridad del gobierno central interino y los objetivos a largo plazo de Washington en el país, según funcionarios del departamento de Defensa estadounidense citados ayer por el diario «The New York Times».
«Tuvimos señales positivas de los iraníes al comienzo de esta guerra. Esperamos que continúen siendo un factor positivo para que nos ayuden a llevar a algunas personas ante la Justicia. Esperamos, por ejemplo, que no permitan que en su territorio se escondan los asesinos de Al-Qaeda», añadió Bush.
El mandatario también invitó a Irán a «participar activamente en la estabilización de Afganistán» y pidió a Teherán que envíe a Estados Unidos a todos los responsables de la organización Al-Qaeda, de Osama bin Laden, que intenten refugiarse en su territorio.
El gobierno iraní rechazó este jueves de tarde por «infundadas» las «observaciones» del presidente de Estados Unidos. «Irán utilizó todos los medios a su disposición para oponerse al inhumano fenómeno» de los talibanes y lo hizo «mucho antes de que la comunidad internacional se inquietara por los grupos terroristas en Afganistán», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Kamid-Reza Assefia, quien, además, desmintió la presencia de talibanes en Irán.
• Prisioneros
En tanto, encadenados, encapuchados y bajo una fuerte escolta viajaron ayer desde Afganistán los primeros prisioneros talibanes y de Al-Qaeda -calificados como muy peligrosos- que EE.UU. traslada a la base de Guantánamo (Cuba), donde serán internados para ser interrogados y, posiblemente, juzgados.
Un avión de transporte C-17 despegó del aeropuerto de Kandahar (en el sureste de Afganistán), con el primer grupo de veinte prisioneros con destino a Cuba.
En Kandahar, Afganistán, los primeros prisioneros en viajar a Guantánamo, con la barba afeitada y fuertemente vigilados, fueron divididos en dos grupos de diez y atravesaron un pasillo rodeado de alambre de púa para subir al avión. Cada uno de ellos fue registrado antes de embarcar. Además, los prisioneros viajaron encadenados, con capuchas en la cabeza y posiblemente con sedantes, tal como había anticipado el Pentágono.
Cada contingente irá bajo la custodia de un número mucho mayor de guardias especialmente entrenados y equipados con bastones eléctricos.
A pesar de las extremas medidas de seguridad, la portavoz del Pentágono, Victoria Clarke, declaró ayer: «Los estamos tratando de forma muy humana, de acuerdo con la Convención de Ginebra» sobre los prisioneros de guerra.
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