26 de junio 2001 - 00:00

"Las rutas internas no deben estar en manos extranjeras"

"Estamos entregando todos los mercados: la miel, los cereales, ahora el aerocomercial. Es incomprensible que los legisladores no hayan votado una ley protegiendo el mercado aéreo de cabotaje contra el ingreso de aerolíneas extranjeras. Para mí, es insoportable que las rutas internas estén en manos de compañías extranjeras. Esa es una de las razones por las que me metí en LAPA."

Enfático, como de costumbre, Eduardo Eurnekian -flamante socio principal de la empresa que fundara Andrés Deutsch- adelantó a este diario que su intención es conformar una alianza con las principales empresas aéreas de la región para poder competir «contra los monstruos estadounidenses»; también que los Boeing 767 que estaban en proceso de devolución retornarán a la flota de LAPA, y que en poco tiempo comenzará a realizar vuelos regionales. A continuación, el diálogo mantenido con este diario:

Periodista: Usted es socio y preside Aeropuertos Argentina 2000. ¿No hay incompatibilidad con el negocio de LAPA? ¿No debería intervenir Defensa de la Competencia?

Eduardo Eurnekian: No veo por qué. AA 2000 es apenas una empresa que administra un servicio que da el gobierno. Yo, por caso, no puedo dejar de recibir aviones de Aerolíneas, a pesar de que se trata de una «muerte anunciada». Tengo 44 concesionarios a los que no puedo desalojar. No, no veo la incompatibilidad.

P.: ¿Cuál será el rol de AIG en la nueva empresa? Ellos no son un banco, sino un grupo asegurador...

E.E.: Sí, pero tienen una acreencia con LAPA cercana a los u$s 20 millones. A nosotros nos deben poco más de u$s 10 millones. No sé si van a capitalizar esa cifra, pero se asociarán con nosotros para, al menos, poder controlar el destino de la empresa que les debe esa cifra.

•Protección

P.: ¿Por qué LAPA, después de haber proclamado durante mucho tiempo que quería comprar Aerolíneas Argentinas?

E.E.: Porque estuve dos años diciéndolo, y no me tomaron en serio. Si hace dos años me hubieran escuchado, no se habría llegado a la situación terminal de AA. Nadie hizo nada (la SEPI tampoco). Pero lo cierto es que, si desaparece, la Argentina no puede quedar sin aerolínea de bandera, al menos para cabotaje y regional. Es ridículo que venga una empresa extranjera a hacer vuelos internos, sólo porque no tenemos una ley que reglamente el negocio aerocomercial.

P.: ¿O sea que va a tratar de hacerse cargo de las rutas regionales de Aerolíneas? ¿Cuáles serían?

E.E.: En principio sí; estamos pensando en volar a Rio, San Pablo, Santiago, Lima, Caracas, México... Todo depende del destino que corra Aerolíneas. Para las rutas internacionales, y siempre que Aerolíneas deje de volar, la única salida que veo es una gran alianza con las mayores empresas de la región (Varig, LAN Chile, TAM, etc.), para competir con los monstruos estadounidenses. Pero hay que ver qué pasa con AA: si sigue volando, estaremos encantados de competir con ellos en cabotaje; de lo contrario, saldremos a la región primero y luego veremos...

P.: Cuando se criticaba el servicio de LAPA, Andrés Deutsch decía que su negocio era vender pasajes, no comida. ¿Va a mantener esa filosofía para la empresa?

E.E.: (risas) No, no... Diría que vamos a hacer exactamente lo opuesto. Yo creo en dar buen servicio: lo hice con CableVisión y lo hago con AA 2000. Haré lo mismo en LAPA.

•Complementación

P.: ¿Qué va a pasar con Southern Winds? Usted tiene 30% de la empresa: ¿va a competir con usted mismo?

E.E.: La idea es que SW se convierta en un «feeder» (proveedor de pasajeros) de rutas intermedias con jets regionales, y que LAPA -con máquinas más grandes- haga los vuelos troncales. Sería absurdo «pisarnos» en rutas y frecuencias; hoy, el mercado no da para esa clase de pseudocompetencia.

P.: ¿Qué pasó con Dinar? En algún momento se habló de que entraría en la operación, y quedó afuera...

E.E.: Y, sí... No hubo acuerdo con los Desimone; pero esto pasa muy a menudo, cuando dos empresarios se juntan a discutir y uno cree que lo suyo vale mucho más de lo que el otro quiere pagar.

P.: Es un hecho que deja la presidencia de AA 2000. ¿Por qué, y quién va a suplantarlo?

E.E.: A mí nunca me gustó hacer inversiones si no las «vivo». Voy a poner todo mi esfuerzo actual en LAPA, y propondré el nombre de mi sucesor a los otros socios de AA 2000 esta misma semana. Seguramente me escucharán... (risas).

P.: Es un hecho también que la imagen de LAPA en cuanto a seguridad, después del infausto accidente de Aeroparque, sufrió muchísimo, sea justo o no. ¿Qué tiene pensado hacer con ese tema, que no es menor por tratarse de una aerolínea?

E.E.: Creo que la imagen no es mala; la empresa tuvo un problema, es cierto, pero sólo uno. De todos modos, vamos a poner el mayor énfasis en el tema de seguridad; contrataremos lo mejor que hay en el mercado en sistemas, técnica y mantenimiento. También haremos hincapié en la capacitación de técnicos de vuelo y pilotos. Después, con el tiempo, encararemos la segunda etapa: un cambio total de imagen (logo incluido) de LAPA.





  

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