19 de diciembre 2002 - 00:00

Lavagna estudia liberar más plazos fijos reprogramados

En el Ministerio de Economía reflotaron la posibilidad de liberar hasta $ 20.000 de los depósitos reprogramados a ahorristas. Se estima que la mayoría de los bancos tendría un "colchón" de liquidez que oscilaría en total entre $ 5.000 y $ 7.000 millones. Este dinero está ocioso, con lo cual habría margen para liberar más fondos reprogramados. Sin embargo, las entidades aseguran que se trata de un reaseguro ante los amparos futuros que puedan afectarlos. La decisión final dependería de la firma del acuerdo con el FMI. Si las negociaciones no prosperan, el margen para tomar más medidas monetarias para alentar la reactivación sería mucho menor. Ayer finalizó la misión técnica del Fondo, que pasó tres días por Buenos Aires. Se redactó en conjunto con el Ministerio de Economía un nuevo texto de la carta de intención. Los puntos que figuran allí serían analizados mañana, para cuando se espera una reunión de directorio del Fondo. Como signo de buena voluntad, el gobierno pagó u$s 28,1 millones de un pequeño vencimiento al FMI.

Lavagna estudia liberar más plazos fijos reprogramados
Un grupo de bancos tiene un enorme colchón de fondos líquidos (que se estima entre $ 5.000 y $ 7.000 millones) al que no le da uso alguno y por el que ni siquiera percibe una tasa de interés mínima. Esta enorme masa de liquidez es lo que podría decidir al Ministerio de Economía a avanzar en un nuevo descongelamiento de depósitos del «corralón», en principio hasta $ 20.000.

La medida entraría en vigencia recién en enero, pero no se descarta un anuncio antes de fin de año. En caso de cerrarse un acuerdo con el FMI, sería un hecho. De lo contrario, habrá que esperar la evolución del mercado monetario hacia fin de año.


Un dato clave: el Ministerio de Economía ya le encargó al BCRA un informe detallado respecto de cuánto dinero quedaría liberado en caso de quedar a disposición un nuevo tramo de depósitos reprogramados.

Los pequeños depositantes deben comenzar a recuperar el dinero de sus depósitos originariamente en dólares, hoy transformados en CEDRO, en 12 cuotas desde enero. La idea es adelantar el cronograma y que tengan disponible la totalidad del di-nero. Se estima que no habría presión alguna sobre el dólar y serviría, además, para alentar el consumo en el verano.

Ya a principios de diciembre, había trascendido esta posibilidad. Pero la suba del dólar los días anteriores a la apertura del «corralito» y también la perspectiva de una redolarización por parte de la Corte habían enfriado temporariamente esta posibilidad.


El dinero de «sobra» en poder de los bancos está depositado en las respectivas cuentas corrientes que cada uno mantiene en el Banco Central. Se trata de fondos que están fuera del alcance de los encajes, es decir el monto que el BCRA obliga a los bancos a mantener inmovilizado como porcentaje de los depósitos recibidos para un mayor resguardo.

La razón que dan los bancos para mantener semejante cantidad de dinero sin aplicación es que se trata de una cobertura adicional debido a los amparos que se esperan para los próximos meses.
En noviembre, la salida de fondos por medidas cautelares llegó a los 850 millones, pero el promedio de los meses anteriores venía siendo de $ 1.000 millones.

• Diferencias

Claro que no todas las entidades están en la misma situación. Altas fuente del BCRA explicaron que, en realidad, los bancos públicos están por debajo de las exigencias de liquidez. Como contraparte, un grupo de bancos privados que maneja la liquidación de divisas de los exportadores concentra una gran masa de dinero que no tiene aplicación alguna.

Pero tanto, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, como la flamante conducción del BCRA, que comanda Alfonso Prat-Gay, quieren que esos fondos tengan algún tipo de uso en vez de quedar ociosos.


La posibilidad de que las entidades los destinen a dar nuevos préstamos por ahora parece remota. Salvo algunas pocas líneas de préstamos al consumo de corto plazo y otras para financiar capital de trabajo a través de descuento de documentos, los bancos se muestran reacios a otorgar nuevos préstamos.

Los técnicos del BCRA ya están trabajando en nuevas normas de previsionamiento y capitales mínimos más flexible. La idea es permitirles a los bancos que vuelvan a prestar pero sin asumir grandes castigos por deudores morosos.


Las distintas alternativas que continúan dando vueltas para que esos fondos disponibles no queden sin uso en los bancos son las siguientes:

Aumentar los encajes bancarios: obligaría a las entidades a dejar inmovilizado más dinero, pero ya compulsivamente. Fue descartada por Economía, por tratarse de una medida que enviaría una señal equivocada de contracción del crédito.

Incrementar el ritmo de colocación de Lebac: con una mayor emisión de títulos, el Central absorbería una gran cantidad de pesos ociosos. Claro que debe pagar altas tasas de interés y ello genera un déficit cuasifiscal. Por lo tanto, también fue descartada. Por ahora, el BCRA se limitará --fundamen-talmente-a ir renovando vencimientos de títulos.

Obligar a los bancos a devolver los redescuentos recibidos: parte de los $ 7.000 millones podría ser aplicada por los bancos a cancelar los casi $ 20.000 millones de redescuentos recibidos a fines de 2001 y durante la primera parte de 2002. Sin embargo, como sigue dando vueltas la posibilidad de aplicar el «netting» -es decir cancelación de pasivos al Central con títulos públicos-, ninguna entidad quiere aplicar efectivo para pagar la deuda.

Crear una red de seguridad anticorrida: el tema ya está siendo analizado por el Ministerio de Economía. Consistiría en una suerte de seguro especial para que los bancos puedan acceder a dine-ro en caso de una corrida contra los depósitos. De esta forma, las entidades estarían inducidas a prestar ya que no precisarían mantener tanto dinero por cautela.

Descongelar más rápidamente los CEDRO: el cronograma de devolución de los depósitos pesificados comienza en enero de 2003. La idea es que los depositantes chicos puedan llevarse los fondos ya (se estima que no habría presión sobre el dólar) en vez de esperar el cronograma de doce meses.

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