Ayer hubo una maratón de reuniones en el Ministerio de Economía y en el Banco Central con los técnicos del FMI. El gobierno se quedó sin tiempo: ya el directorio del organismo no puede aprobar antes del 9 de setiembre el entendimiento con la Argentina. Las gestiones que se están realizando apuntan a obtener antes de ese día un comunicado con el acuerdo con el staff y la gerencia, que luego sería suscripto por el directorio. Aun con ese comunicado, el gobierno no pagaría con reservas el martes próximo el vencimiento por u$s 2.900 millones.
La única esperanza del gobierno argentino hoy en las negociaciones con el Fondo Monetario pasan por lograr un comunicado oficial del staff del organismo en el que se anuncien las bases para un nuevo programa a 3 años con la Argentina antes del martes próximo. Con esa carta en la mano, el presidente Kirchner decidirá si paga o no el 9 de setiembre el vencimiento por u$s 2.900 millones con el organismo, pero lo que está claro es que técnicamente se agotó ya el tiempo para que el país tenga un acuerdo formal por el que automáticamente se prorroguen todos los pagos.
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Según información a la que accedió este diario en diálogo con negociadores de las dos partes, la próxima reunión de directorio en la que podría tratarse el caso Argentina es el jueves 11 o el viernes 12. «Hay 50% de chance de que logremos antes del 9 de setiembre el comunicado del staff con la aprobación del acuerdo», dijo un funcionario argentino anoche.
Ayer fue un día cargado de tensión. A primera hora, en la Secretaría de Finanzas, a cargo de Guillermo Nielsen, los técnicos del FMI comenzaron la seguidilla de reuniones. Culminaron en el Banco Central, previo paso por la Secretaría de Hacienda (ver nota aparte). Al mismo tiempo, en Washington, se dio una reunión informal del directorio del FMI en la que el caso Argentina figuró entre los temas tratados. Estos son los asuntos centrales alrededor de los cuales gira el nuevo entendimiento:
• Si hubiera voluntad del gobierno argentino cediendo en puntos en los que no lo hace (superávit primario, por ejemplo), el 9 podría estar todo aprobado, incluso por el directorio del Fondo Monetario. No la hay y, por ende, lo que está claro es que ese día la Argentina entrará en mora con el organismo.
• Un dato a tener en cuenta es que, para que el directorio del FMI trate el caso Argentina, el país debe estar al día con el organismo. Por lo tanto, el uso de reservas una vez que se entró en mora se debe dar sí o sí si se quiere acceder a un entendimiento.
• La renegociación de la deuda es otro tema que frecuentemente se menciona como una traba insalvable. Los niveles de superávit primario proyectados por el gobierno implican quitas de 75-85 por ciento, que los acreedores no aceptarán. Preferirán esperar que otro gobierno, tras el mandato de Kirchner, realice una nueva propuesta antes que renunciar a tan alto porcentaje de sus inversiones. Uno de los grupos más importantes de acreedores formados, ABRA (Alemania, Luxemburgo, Suiza, Austria y Holanda), ya anunció que tiene certificados que representan 1.200 millones de dólares en bonos, lo que lo convierten en el más importante del exterior. Hay planes también para unirse con los japoneses. Siguen las críticas contra el Lazard Frères, banco designado por Lavagna para asesorar al gobierno en este proceso. «¿Ustedes al superávit primario le suman o no los intereses?», les preguntaron a los técnicos del FMI ejecutivos de esa entidad.
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