11 de mayo 2005 - 00:00

Lavagna presentó plan. Brasil lo rechaza. Seguirán trabas

Ayer se cerró la Cumbre Sudamérica-países árabes en Brasilia, donde no le fue bien a nadie: ni a Néstor Kirchner, ni a su ministro de Economía, ni a los dirigentes industriales. El Presidente debió lidiar con una agenda predestinada al fracaso en su encuentro con Lula da Silva; Roberto Lavagna pidió «cupos» (salvaguardias con otro nombre) y Luiz Furlan dijo que aplicar esa clase de medidas equivalía a «la muerte del Mercosur». La UIA recibió desde retos (también de Furlan) a « muestras de solidaridad», pero nada que resuelva las asimetrías entre ambas economías. Por la derrota anticipada que surgía de leer la agenda que le armó el canciller Rafael Bielsa, Kirchner se limitó a reunirse con Chávez y Lula juntos, y suspendió el encuentro a solas con su par brasileño. A Lavagna, además, le pidieron que «apure el trámite» de la compra de Loma Negra. Y a la UIA le dijeron «tomamos nota». Complicado.

Néstor Kirchner y Roberto Lavagna intentaron ayer a la mañana ponerse de acuerdo en Brasilia antes de participar en diferentes reuniones en el marco de la cumbre de países sudamericanos y de la Liga Arabe.
Néstor Kirchner y Roberto Lavagna intentaron ayer a la mañana ponerse de acuerdo en Brasilia antes de participar en diferentes reuniones en el marco de la cumbre de países sudamericanos y de la Liga Arabe.
El gobierno, a través del ministro Lavagna, le propuso a Brasil la aplicación de un nuevo sistema de salvaguardias automáticas; a autorizarse cuando se registren fuertes crecimientos en un trimestre en las importaciones que amenacen a la industria local. La idea, tal como se lo adelantó ayer a Roberto Lavagna el ministro de Economía brasileño Antonio Palocci, será rechazada, con lo cual continuará en 2005 el conflicto comercial entre los dos países.

«Nosotros presentamos una propuesta en setiembre, ellos contestaron en febrero y ahora nosotros presentamos otra»,
dijo Lavagna, la que se basaría en « mecanismos estructurales» que regulen el intercambio bilateral.

La propuesta de Lavagna es la de aplicar salvaguardias disfrazadas bajo otro nombre a través de cupos a la importación, cuando los ingresos de un sector en particular, al comparar dos trimestres consecutivos, tengan un incremento de más de 20%. El país afectado, entonces, estará autorizado a restringir la importación de ese producto aplicando esos cupos.

En la mira del gobierno, según la información que maneja el secretario de Industria, Miguel Peirano, figuran los textiles, y línea blanca eléctrica y no eléctrica.
Como se supone que no habrá acuerdo porque Brasil rechazará la propuesta argentina, el gobierno ya prepara los borradores para la aplicación de restricciones para algunos electrodomésticos como heladeras y lavarropas (en realidad la extensión de las restricciones ya vigentes), siempre que antes no se llegue a acuerdos privados.

Entre enero y abril pasados, el comercio con la Argentina dejó a Brasil un superávit de unos 900 millones de dólares. La cifra equivale a casi la mitad del resultado positivo que Brasil logró en su comercio con la Argentina el año pasado.

Lavagna y Palocci se reunieron en un aparte dentro del marco de la cumbre de países sudamericanos y de la Liga Arabe que comenzó ayer en Brasilia y que se cerrará hoy por la tarde, pese a que Néstor Kirchner decidió que ayer ya no tenía nada para hacer en la capital del país vecino.

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