9 de enero 2008 - 00:00

Libros de papel todavía les ganan a los ''e-books''

Libros de papel todavía les ganan a los e-books
¿ Tienen futuro los libros que se leen y bajan por Internet? Editores y empresarios del sector no se ponen de acuerdo sobre si la humanidad abandonará o no su milenario hábito de leer en papel y tinta, y lo reemplazará por pantallas portátiles.

Hoy los catálogos de «e-libros» son cada vez más amplios: se ofrecen novelas clásicas, auto-ayuda, best sellers y textos de estudio. Su uso debería generalizarse junto con los demás servicios que se ofrecen en la Web. Con tipiar la palabra «libros digitales» en el buscador Google, aparecen cerca de dos millones de links de bibliotecas virtuales.

En la Argentina este mercado recién comienza a desarrollarse, aunque en países avanzados es más común. Pese a que la mayoría de los libros en Internet pueden leerse sin pagar o a bajo costo, éste podría ser un gran negocio a futuro aunque se presentan varios dilemas en torno al soporte. El problema de la comercialización local radica en que se trata en su mayoría de libros « pirateados»: los venden sitios Web que no cuentan con la autorización del editor y violan los derechos de autor.

Pese a la falta de regulación de Internet, los «libros virtuales» presentan algunas ventajas:

- el paso del tiempo no los erosiona;

- no ocupan espacio físico, algo valorado por quienes viven en espacios reducidos; - pueden bajarse a dispositivos más pequeños que una PC, como palms o celulares de tercera generación, con lo cual se los lleva fácilmente a cualquier lado;

- la tecnología permite que sus ilustraciones tengan buena definición, y pueden incluir animaciones y sonido;

- pueden leerse a oscuras, con la luz propia de la pantalla.

En sentido inverso, es un hecho que la humanidad viene leyendo libros en « soporte de papel» desde hace milenios, un hábito difícil de revertir que implica sensaciones como el tacto, el ruido de las hojas al voltearlas y hasta el olor a papel.

«Hoy todavía es amigable marcar, subrayar y hacer anotaciones, lo que obviamente sólo puede hacerse sobre libros de papel. La experiencia de entrar a una librería y ojear volúmenes es única. Las editoriales son reacias a digitalizar libros nuevos, por miedo a que no se vendan; sólo se animan con los clásicos, que ya probaron su suerte en el soporte de papel», dice Trinidad Vergara, cofundadora de Vergara & Riba Editores.

Por su parte Glenda Vieides, de Editorial Sudamericana, se muestra menos escéptica: «En la Argentina puede ser un negocio en el largo plazo; hay un circuito de blogs literarios y solemos enviarles adelantos de libros antes de que salgan a la venta, pero aún no subimos nunca un volumen entero a la Web».

Pese a que las editoriales defienden el consumo del libro de papel, reconocen el crecimiento del soporte virtual. «Estamos trabajando hacia esta nueva forma de comercializar ejemplares», dijo Jorge Scarfi, de la editorial Temas. «Nuestros libros son textos en su mayoría utilizados por universitarios, por lo que hasta hace un tiempo nuestra mayor competencia era la fotocopia. Hoy vemos en Internet un posible aliado».

Hoy el precio de los ejemplares se desagrega en 50% para la librería, 10% para el autor, otro tanto para la editorial y 30% en costo de producción -impresión, encuadernación, diseño de tapa, papel-.

Este rubro podría evitarse al digitalizar los ejemplares, por lo que los libros deberían ser más accesibles. Sin embargo, no hay garantía alguna de que ese ahorro se traslade al comprador y no quede en alguno de los eslabones de la cadena de venta.

«Los e-books cuestan cerca de la mitad de lo que vale el libro impreso. Si a esto se añade el ahorro en gastos de envío, la diferencia es significativa», explica Diego Ruiz, fundador y director de una de los portales argentinos que comercializa libros digitales y de papel, elaleph.com.

El crecimiento del consumo de libros por la Web provocó que algunas productoras de electrónicos hayan lanzado dispositivos para lectura. Es el caso de Sony, que desde setiembre de 2006 ofrece su «Sony Reader» (sólo en blanco y negro). También Amazon.com vende una lectora de libros virtuales, el «Kindle», cuya capacidad de almacenamiento se habla de «200 libros»puede expandirse con una tarjeta.

A su vez, las compañías desarrolladoras de software lanzaron al mercado programas «readers» (lectores) para buscar, descargar y leer en la computadora libros digitales, aunque también revistas y diarios. Tal es el caso de Microsoft, con su Reader para su sistema operativo Windows y Adobe, con el Acrobat Ebook Reader. También el diario «The New York Times» ofrece el suyo, el «Times Reader», que desarrolló junto a la compañía de Bill Gates, a través del cual cada ejemplar puede leerse con un diseño más atractivo que el que muestra su sitio Web.

¿Cuál es el negocio de estos «readers»?

Si bien estos buscadores pueden comprarse y bajar a cualquier dispositivo (Palms, PC, notebooks y celulares 3G), sólo «leen» aquellos libros que se descargan de los sitios de la compañía que lo desarrolló, que cuentan con el código necesario para que estos programas los reconozcan. El negocio está también en la venta exclusiva por parte de las empresas, de los ejemplares.

Sin embargo, la venta de los dispositivos todavía no es masiva. «Son un fracaso; es una industria que lleva doce años desarrollándose y no logra los resultados esperados. En Estados Unidos es difícil conseguirlos. Y para leer 100 páginas seguidas sigue siendo más práctico el papel», asegura Vergara.

No obstante, si bien los nuevos dispositivos de lectura, las ventajas en los costos y el desarrollo y uso cada vez más masivo de Internet alientan al consumo de los elibros, los expertos señalan que no desplazarán a sus hermanos de papel.

«Soy un entusiasta de los libros impresos y de hecho en nuestra compañía editamos obras en papel mediante la impresión por demanda (el número de la tirada que necesite el autor, por lo general cantidades pequeñas, menores a la tirada de una edición convencional, que suele ser de 1.500 ejemplares como mínimo). Gracias a este tipo de mecanismos creo que convivirán durante muchos años», aseguró Ruiz.

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