18 de septiembre 2003 - 00:00

Lo importante es lo que no se ve

Lo importante es lo que no se ve
Hay ruedas en las que lo menos importante es lo que pasa en "el piso" o en las pantallas de las computadoras. Qué decir entonces cuando enfrentamos una situación de éstas y el Promedio Industrial apenas retrocede 0,23%, quedando en 9.545,65 puntos, mientras el NASDAQ, el otro gran referente del mercado, cede 0,22%. Podemos sintetizar diciendo que un cúmulo de advertencias sobre los próximos resultados contables (lo peor entre las blue chips pasó por Du Pont y la caída en el precio del petróleo que golpeó especialmente a Exxon) dio pie para el pesimismo, superando inclusive el buen humor en el rubro de las tabacaleras. Pero como seguramente comprenderá el lector, no es éste el tema que preocupa. Hace 35 años entraba a trabajar en el NYSE un hombre diminuto de extracción italiana que fue escalando posiciones mediante una mezcla de habilidad política y capacidad de trabajo difícil de superar. Ayer, finalmente, y envuelto en un escándalo por el salario de más de u$s 140 millones que le correspondía cobrar, Richard Grasso, hoy presidente del NYSE, se vio obligado a renunciar a su puesto. Es probable que quien lea estas líneas piense que el hecho no merece más que una solitaria lágrima. Después de todo, Dick fue quien acompañó al mercado en el rally de los 80 y 90, siendo uno de los artífices de que el mercado no se deshiciera con los crakcs del '87, '89 y, más recientemente, con los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001. Pero esto es no conocer la interna del NYSE. Los mismos que autorizaron lo que hoy se define como un paquete "indigno" son los que hace apenas unas horas le pidieron la renuncia a Grasso. Y si la historia sirve de algo, ésta es la mejor indicación de que el mercado soslayó, una vez más, las reformas que debe emprender.

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