20 de octubre 2008 - 00:00

Lo que Krugman no pudo prever

Entre sus muchas predicciones acertadas, tan temprano como en 2005, está la del estallido de la burbuja inmobiliaria: «Vivimos vendiéndonos los unos a los otros casas con dinero prestado por los bancos, dinero que viene de China. La economía corregirá ambos desequilibrios».

Pero lo que el flamante Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, no pudo prever fue que Barack Obama obtendría la nominación para la candidatura presidencial por el Partido Demócrata. El apoyaba a Hillary Clinton. Desde sus habituales columnas en «The New York Times», militaba activamente en favor de la dama y sin ahorrar críticas al precandidato rival, a su modo de hacer campaña y a sus ideas que, en opinión de Krugman, «si no enteramente erradas, (lo eran) sí en lo esencial». Para él, las propuestas de Barack Obama en materia impositiva y de reforma sanitaria no eran realistas, mientras que las de Hillary eran «valientes y progresistas». Acusaba al primero, por ejemplo, de no explicar de modo convincente cómo financiaría las reducciones de impuestos que le estaba prometiendo a la clase media.

Krugman también responsabilizó al desafiante de Hillary de ser quien estaba envenenando las primarias: «No quiero fingir equidistancia, la mayor parte del veneno viene de los seguidores de Obama, que quieren a su héroe o a ninguno. Su campaña se parece peligrosamente a un culto a la personalidad». También le auguró que la ferocidad de sus críticas a Hillary la padecería luego él en carne propia en caso de ganar la nominación. En eso, acertó. Una de las cosas que más molestaron a Krugman fue que Obama pusiese en la misma bolsa a los Clinton con los republicanos. El ahora consagrado candidato demócrata, y favorito en las encuestas para ganar la elección del 4 de noviembre próximo, había dicho que en el Medio Oeste los puestos de trabajo «se perdieron bajo la administración Clinton y bajo la administración Bush». Por estas afirmaciones, Krugman salió a cruzarlo en la edición del 29 de abril de 2008 del citado diario: «Los años de Clinton fueron muy buenos para los trabajadores norteamericanos en el Medio Oeste, en donde el ingreso medio real se disparó, para hundirse después de 2000». Y agregó: «Si yo fuera un dirigente veterano del Partido Demócrata, intimaría al señor Obama a no borrar la diferencia entre la era de prosperidad de Clinton y la era de angustia económica de Bush».

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