"Lo que más preocupa hoy de la Argentina son los políticos"

Economía

«Hay madres que no trabajan pero se pasan el día en el gimnasio o jugando al tenis y no comparten tiempo con sus hijos, no les prestan atención. Las mujeres que trabajamos tenemos una doble tarea: ser mamá y ama de casa, y ser trabajadora.» La definición es de Susana Cáceres Monié, una de las dueñas de la marca de indumentaria Wanama. A continuación, los pasajes más destacados de la conversación con la empresaria:

Periodista: ¿Cómo surgió la idea de crear Wanama?

Susana Cáceres Monié: Fue cuando nadie quería invertir en el país, tras la crisis económica de 2001. En ese momento decidimos lanzarnos con el objetivo de tratar de ser la mejor empresa de diseño y trabajamos mucho para instalarnos en el mercado. Siempre me gustó el negocio de la ropa y de hecho desde muy joven trabajo en esto. Comencé siendo vendedora de la marca John L. Cook hace 25 años, luego pasé a ser responsable de una de sus sucursales, más tarde me incorporé al sector de ventas de esa empresa y finalmente a su área de marketing. Ahí aprendí mucho de la mano de sus fundadores y dueños (antes de la venta de John L. Cook), la familia Fitá. Con Adriana y Emiliano Fitá (madre e hijo) creamos esta marca.

P.: ¿Cómo ve el futuro de la Argentina?

S.C.M.: Si bien hoy veo bien a nuestro país, le temo al futuro, a los políticos y a sus promesas que no se cumplen.

P.: ¿Qué proyectos tienen en marcha?

S.C.M.: Principalmente el de expandirnos internamente y hacia el exterior. Hoy en día, en la Argentina tenemos 15 locales propios y 17 franquicias, más la participación en 150 puntos de venta multimarca. También tenemos 5 puntos de venta en Chile, 3 en Perú, uno en Colombia, en Paraguay, Uruguay y Australia. Estamos trabajando para llevar a cabo la idea de abrir este año un local en México DF y luego queremos llegar a Europa. Al extranjero le gusta nuestra ropa, por eso en nuestro país les vendemos a muchos turistas y nuestros locales en el exterior funcionan muy bien.

P.: ¿Cómo se maneja internamente la empresa? ¿Qué rol tienen las mujeres en la organización?

S.C.M.: La empresa la conduce Emiliano, pero las cinco personas que diseñan las prendas y las colecciones son mujeres; ellas crean los diseños y después nos reunimos y decidimos qué modelos saldrán a la venta. Tengo la ventaja de estar en este negocio hace mucho tiempo, y por eso creo tener olfato para saber si tal prenda va a gustarle al público o no. Trato de estar siempre en contacto con la gente y observar sus gustos, así como las tendencias locales e internacionales. Por eso viajo mucho y con nuestras diseñadoras vamos a Oriente, Europa y Estados Unidos para mirar las tendencias que se vienen.

P.: ¿Cómo hizo para ejercer a la vez los roles de madre y de empresaria?

S.C.M.: Cualquier mujer puede hacer ambas cosas simultáneamente. Yo nunca abandoné a mis hijos por trabajar. Siempre traté de cumplir con todas las tareas de mamá y de empresaria, coinciliándolas. No es algo sencillo. Te tenés que repartir. Pero te aseguro que a los hijos les sirve y les llega más la calidad que la cantidad de tiempo brindado. Porque hay madres que no trabajan, pero hacen muchas actividades como ir al gimnasio o jugar al tenis y entonces no comparten tiempo con sus hijos, no les prestan atención. Las mujeres que trabajamos tenemos una sensibilidad especial porque ejercemos una doble tarea: la de ser mamá y ama de casa, y la de ser trabajadora. Hay que desempeñar ambas funciones sin descuidar ninguna.

P.: ¿Cree que las mujeres están mejor preparadas para desarrollar la responsabilidad social de las empresas?

S.C.M.: Creo que, desde el momento en que una mujer tiene la aptitud de llevar en el vientre a un hijo, es más sensible que el hombre. Esa sensibilidad nos lleva a estar más comprometidas con la realidad social. Yo tengo un compromiso social con cada persona que trabaja en Wanama, y por eso no puedo permitirme un fracaso. Voy a dar un ejemplo que ilustra un poco el concepto que la empresa tiene de lo que es la responsabilidad social. Tenemos un servicio de seguridad privada; hace un tiempo nos enviaron a un muchacho de 22 años. Un día yo le pregunté qué lo había llevado, siendo tan joven, a trabajar como guardia y me contó que lo hacía porque era padre de familia. También me enteré de que le gustaba dibujar y además lo hacía muy bien. Entonces decidimos pagarle los estudios universitarios para que siga la carrera de diseñador gráfico, y ahora está cursando. Eso, creo, es estar comprometido socialmente. Desde mi lugar hago lo que puedo para ayudar a quienes lo necesitan.

Entrevista de Marcela Pagano

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