20 de marzo 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • Como nunca en la historia reciente en Wall Street se vio tanta desesperación. Operadores que sacaron de su lenguaje la palabra «bonus»; su principal preocupación pasa por mantener puestos de trabajo. Reinsertarse en estas condiciones, imposible. Lo peor es que pierden «bonus» de años anteriores. Es que muchos cobraron «stock options», es decir, derechos u opciones a comprar acciones del banco en el que operan a un precio en teoría bajo. Pero el mercado se desplomó tanto que lo que antes era un precio bajo ahora es alto. Esas opciones de compra ya no tienen ningún valor. En otros casos, los «bonus» en épocas anteriores eran directamente acciones, que sufrieron podas de 50% en promedio en un año. Conocido es el caso de un economista que migró de Goldman Sachs a Citigroup, recibiendo papeles de este último por el pase. Ahora valen menos de la mitad. Pero todo esto es en Wall Street. En la Argentina, el beneficio de estar tan aislado es que no hubo impacto directo, y los bancos locales siguen mostrando una alta rentabilidad. Operadores sí recibieron «bonus» y «cash» como se estila. Ahora bien, un operador de Wall Street confesó el error del sistema de pago operante en bancos. «Si hay ganancias, cobro un porcentaje y, si hay pérdidas, son todas para el banco; entonces, hay un incentivo a hacer apuestas de alto riesgo. Si salen bien, llega el 'bonus'. Si no, se hace cargo el banco», señaló.

  • A diferencia de la plaza local, hoy operará Wall Street. No lo hará mañana. Paralelamente, se nota una superabundancia de fondos en los bancos locales, y el Banco Central es el destinatario de éstos. La demanda de crédito de empresas es nula.

  • También están líquidas o bien desconfían. Los que se han convertido en una herramienta de información interesante son los videos disponibles en el sitio www.youtube.com, en los que se exhiben opiniones de renombrados economistas. Uno de ellos es Nouriel Rubini, uno de los más influyentes en Wall Street. Se lo ve muy pesimista, al tiempo que afirma que los precios de las viviendas pueden caer 30% más. También se puede tener acceso a recientes declaraciones de Alan Greenspan en programas de TV norteamericana en los que promociona su reciente libro. Lo notable son los comentarios del público sobre sus afirmaciones, ya que lo hacen responsable de la crisis que se está viendo actualmente en el mercado inmobiliario.   

  • ¿Qué dato miran los expertos ahora? El más relevante es la tasa de los créditos hipotecarios. Es que, pese a la reducción de 5,25% a 2,25% de la tasa de los Fed Funds por parte de Bernanke, los intereses de las hipotecas no ceden casi nada. Ello es por el aumento del riesgo. Pero hasta tanto no retroceda la tasa de hipotecas, difícilmente se pueda poner freno a la caída en el precio de las viviendas. ¿Por qué es tan importante frenar la baja de este precio? Simplemente, porque quienes los tomaron ven que están pagando un crédito que es mayor que el precio del inmueble en el que viven. Por ello, entregan las llaves, y los bancos se tienen que hacer cargo del quebranto.

  • No será un fin de semana largo precisamente tranquilo para los operadores alrededor del mundo. Ayer, los mercados vivieron el peor de los escenarios, con caída no sólo en los activos financieros, sino ahora también en los relacionados con materias primas. Se desplomó casi 60 dólares la onza de oro, el petróleo quedó lejos de los u$s 110 y, más preocupante para la Argentina, se aceleró el ajuste a la baja en los precios de la soja y el trigo. Por lo tanto, prácticamente no quedó elección para los inversores más allá que los bonos del Tesoro norteamericano, con rendimientos ahora inferiores a 3%. La reducción de tasas de la Fed generó una euforia efímera. Los inversores cayeron rápidamente en la cuenta de que ya no hay demasiado espacio para seguir bajando los rendimientos, ya que el propio organismo advirtió en su último comunicado que el rebrote inflacionario sigue siendo preocupante. Esta visión también provocó un leve rebote del dólar, ante la evidencia de que a las tasas en los Estados Unidos ya no les quedan demasiado recorrido bajista.   

  • Al fuerte ingreso de dólares por la cosecha gruesa podrían sumarse otros u$s 500 millones correspondientes a la repatriación de los fondos que Santa Cruz mantiene en el exterior. En 2005, la provincia había comprado u$s 100 millones en BODEN 2011 y 2015. No se descarta ahora que también adquiera títulos si el gobierno precisa salir a financiar vencimientos de deuda. Luego de este primer trimestre terrorífico, parece remota la chance de una apertura de los mercados para colocaciones argentinas, más aún considerando la aversión generada por la manipulación del INDEC. El panorama puede resultar relativamente tranquilizador para las cuentas públicas, pero afecta a las empresas, que se quedaron sin posibilidad de acceder a financiamiento de largo plazo a través de los mercados. Cada vez son más los casos de créditos que se acuerdan con organismos, por ejemplo, la Corporación Financiera Internacional, el brazo para el sector privado del Banco Mundial.

  • Aun con la baja de tasas y la inyección de liquidez por parte de la Fed, los bancos norteamericanos tienen un problema de fondo: precisan más capital para hacer frente a las pérdidas por las inversiones en hipotecas «subprime». Las estimaciones indican que serían unos u$s 40.000 millones los que deberán cubrir para recuperarse patrimonialmente.   

  • No anduvo con vueltas el Deutsche Bank al evaluar la situación de la Argentina para sus inversores. «Seguimos recomendando cero exposición en acciones argentinas», indicó Guilherme Paiva en un reporte distribuido ayer. Entre los motivos citó el bajo nivel de inversión, la inflación y «política poco ortodoxa» del gobierno como los controles de precios. Aun con una caída de 6% en lo que va de 2008, el índice Merval está entre los que menos cayeron de los mercados emergentes.
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