13 de noviembre 2000 - 00:00

López Murphy arengó a Wall Street con lenguaje militar

Con lenguaje militar, quizá para justificar su presencia, el economista devenido ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, debutó ayer en Wall Street con un selecto desayuno organizado por el JP Morgan: «Haremos el ajuste que sea necesario. Y si el mercado no nos cree, entonces echaremos mano a armas más fuertes. A ustedes (dirigiéndose a los presentes) los derrotaremos».

El ministro de Defensa habló ante 20 de los más relevantes administradores de fondos de los EE.UU. en la oficina de la entidad norteamericana, en el corazón de Manhattan. Puntualmente, a las 8 de la mañana, concurrió al Morgan ubicado en la calle 44, a metros de la 5ª Avenida, vistiendo traje azul oscuro y camisa blanca, uniforme obligado para ser bien recibido en Wall Street, aclaró antes de comenzar su arenga que estaba hablando «en representación de todo el gobierno argentino». Incluso al referirse a las gestiones que lleva a cabo el equipo de Machinea para conseguir nuevos créditos del exterior, se cuidó de hablar en tercera persona.

Tres de los inversores norteamericanos presentes detallaron ayer a Ambito Financiero los temas tratados en la presentación de López Murphy, vedada a la prensa. «Soy ministro de Defensa y por ello hablaré en términos generales. No me pregunten si lanzaremos más bonos o LETES este mes», se atajó el funcionario antes de lo que hubieran sido preguntas obligadas.

Posteriormente detalló su visión del momento económico que vive el país. Dijo lo siguiente:

En la confección del paquete de medidas anunciado el viernes por el presidente De la Rúa hubo unanimidad entre los ministros.
Hemos sufrido cinco shocks brutales del exterior en la Argentina y aún estamos de pie. Cayeron 50% los precios de los commodities agrícolas, Rusia dejó de pagar y se cortó el crédito a los países emergentes, luego Brasil devaluó, el euro se depreció a un mínimo histórico, y por último colapsó el mercado de crédito en Estados Unidos de las empresas de segunda línea llevando a las tasas a niveles sin precedentes.

El paquete recientemente anunciado incluye un dramático recorte en el gasto pero no es en el actual sino en el intertemporal. La reforma en el sistema previsional hace a la Argentina muy solvente. La Argentina es solvente, lo que pasa es que existen problemas de liquidez.

Buscarán el apoyo de organismos internacionales y esta noche (por ayer) se cerrará un acuerdo con la oposición.
Lo que le hace falta a la Argentina es construir reputación, credibilidad. Por ello es que no buscará ningún refinanciamiento compulsivo de la deuda que fuerce al sector privado en algo raro.

La parte más difícil de las medidas anunciadas fue cambiar la Ley de Convertibilidad Fiscal.
Fue una larga lucha entre nosotros, pero al final decidimos enfrentar la realidad, reconocer el más bajo pronóstico de crecimiento para el 2001.

Es probable un mejoramiento de las condiciones externas para la Argentina. El euro probablemente no irá a 0,70 (ayer cerró a 0,86), los precios agrícolas están muy cerca del rebote, y lo mismo sucede con el crédito de las empresas de segunda línea en Estados Unidos.

Luego el ministro de Defensa salió airoso de las preguntas de los 20 inversores que desfilaron. «Volveremos a nuestra tasa de crecimiento potencial, de entre 4,5 y 6% anual», dijo sin pestañear. Se ganó al público cuando destacó que la Argentina tiene un compromiso total para honrar sus obligaciones de pago de la deuda y hará lo que sea necesario para hacerlo.
«Hemos demostrado el deseo y la capacidad de actuar implementando paquetes de ajuste. ¿Cuántos gobiernos en el mundo son capaces de reducir los sueldos nominales 12%?», arrancando el aplauso de los hombres de Wall Street. Se despidió con la tranquilidad de haber satisfecho a los presentes, y dispuesto a repetir su batalla por la noche, pero ante inversores convocados por Goldman Sachs.

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