11 de septiembre 2003 - 00:00

Los bancos vuelven a equiparse con cajeros

Los cajeros automáticos, objeto de la ira de manifestantes de ultraizquierda y ahorristas acorralados, vuelven de a poco a recuperar su sitio en el paisaje urbano: según fuentes de la industria, la demanda por estas máquinas está recuperándose, luego de dos años casi sin transacciones. Ahora, un banco público abrió una licitación para comprar 70 ATM (por sus iniciales en inglés, «automatic telling machines»), cifra que podría extenderse hasta 140.

Sin embargo, fuentes del Banco Río -entidad con una de las mayores redes-sostienen que «por ahora no nos hace falta comprar nada: tenemos stock». Pero hay bancos -sobre todo los que han expandido sus redes comerciales por compra o absorción de otras entidades-están « mirando» agrandar sus parques de cajeros, ante la incipiente recuperación del mercado transaccional. Y además, de confirmarse el anuncio de Néstor Kirchner respecto de que se les entregarán «tarjetas magnéticas» (léase de débito) a dos millones de beneficiarios de planes sociales, el uso de los cajeros automáticos se intensificará.

Las mismas fuentes revelan que a partir de la crisis se cerraron alrededor de 500 cajeros en todo el país, llevando al red de unos 7.000 ATM a una cifra que hoy rondaría los 6.500; seguramente no llamará la atención que hayan sido los bancos privados los que cerraron más (sólo el Río desactivó 200), mientras que los públicos en algún caso hasta crecieron. Por esta causa es que, por primera vez desde la creación de ambas redes, Link (fuerte en bancos oficiales) supera en unos 100 ATM a Banelco (de los privados).

«La verdad es que se levantaron centenares de cajeros, por razones de seguridad, por haber sido vandalizados o sencillamente porque su operación no era rentable. Pero también es cierto que se reubicó 80% de los mismos, en sucursales (donde se sumó un segundo ATM al ya existente) o en edificios y/o plantas industriales para uso de los empleados»,
dice una fuente de NCR, una de las dos proveedoras de cajeros (la otra es la estadounidense Diebold). «Del resto, entre 10% y 15% se canibalizó para reparar a los destruidos por los ataques, que ascendieron a unos 150». El ejecutivo afirma que «después de dos años de apagar incendios, literalmente, ahora la demanda está comenzando a recuperarse».

¿Quiénes serán los primeros en hacer pedidos? El Provincia está comprando entre 70 y 140; bancos como el Macro Bansud, el Comafi y el Patagonia Société Générale, que incrementaron fuertemente sus redes de sucursales, también podrían ser jugadores en el corto plazo. De hecho, se sabe que bancos grandes como el Galicia, el Citi y el Río han vendido algunos de sus ATM a otros bancos, e incluso a las dos importadoras y a IBM, que da servicio técnico a los cajeros de Diebold. «Les resulta más barato canibalizar un ATM que importar los repuestos desde Escocia o Estados Unidos», dice la fuente.

En el Galicia, que tiene 600 ATM (la red más grande), dicen que «lo peor de la crisis ya pasó, el ajuste ya está hecho y ahora podría empezar la recuperación; de ser así, se podrían instalar más ATM». Esto no quiere decir, sin embargo, que haga falta comprarlo: los bancos grandes tienen entre 50 y 200 ATM en sus depósitos. «Por la crisis la inversión en tecnología se mira con mucho cuidado, aun cuando la vida útil de los cajeros ande por los 10 años, y el sistema tenga una edad promedio de 7».

«Por ahora no se ve la necesidad de agrandar las redes; estamos procesando unas 11.000 transacciones por mes por máquina»,
dice una fuente de Banelco.

Quedará para más adelante, también, la incorporación de cajeros de última generación capaces de contar billetes, escanear cheques -lo que acelera el clearing-y boletas de servicios (lo que permitiría el cobro no sólo a la población bancarizada sino a cualquiera que quiera hacerlo a través de un ATM). El costo de esas máquinas ronda los u$s 25.000, contra los u$s 12.000 de un simple «cash dispenser» y los u$s 17.000 de un cajero «full» (permite depósitos en sobre).

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