17 de julio 2003 - 00:00

Los contratados pasarían a planta permanente

Mientras se espera que se defina un programa económico, el gobierno estudia una controvertida medida que podría atentar contra las cuentas fiscales y, por ende, contra el acuerdo con el FMI. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, sostuvo ayer que se analiza la incorporación de personal contratado a la planta permanente de la administración pública nacional. En el tercer trimestre de 2002 había aproximadamente 15.800 contratados sólo en el Poder Ejecutivo. Esta medida se estudia como alternativa a un aumento salarial explícito.

El gobierno está estudiando otra controvertida medida que podría atentar contra las cuentas del Estado y entorpecer sus negociaciones con el FMI: la incorporación a planta permanente de trabajadores que hoy se desempeñan en el Poder Ejecutivo Nacional como contratados. Así lo dio a entender ayer a este diario el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

«Estamos estudiando junto a Economía y a la Jefatura de Gabinete, algún programa para ver la posibilidad de incorporar los trabajadores contratados, con cierta antigüedad, a la planta permanente», señaló el ministro.

El funcionario señaló esto luego de desmentir que durante su exposición de ayer en la Cámara de Diputados haya señalado que había trabajadores en negro en la administración pública. «Lo que sí mencioné es la posibilidad de pasar contratados a planta permanente», dijo el titular de la cartera laboral.

• Ineficiencia

La medida sorprende primero, cuando hoy el Estado tiene cosas urgentes por resolver. Los 15.786 contratados, que según datos de la Secretaría de Hacienda hay en todo el Poder Ejecutivo, equivalen a 6,5 por ciento del total del personal permanente y transitorio del Poder Ejecutivo que hoy asciende a unas 282 mil personas. Pero además, es seguir sumando personal a un Estado que aún no ha podido lograr resolver sus problemas de ineficiencia. Es cierto que entre los contratados hay personal muy valioso. Pero ése no será el criterio para los traspasos. Cabe recordar dos elementospara evaluar las complicaciones que trae ese cambio propuesto por el ministro de Trabajo. Primero, el costo que implica cada empleado al Estado. Estos beneficios laborales adicionales los tienen los empleados del Estado: es trabajo prácticamente de por vida ya que son contados los casos en los cuales el Estado despide algún empleado, gozan de licencias extraordinarias que no existen en el sector privado.

En segundo lugar, desde que asumió Fernando de la Rúa en el gobierno hubo una gran cantidad de recambios en las diferentes reparticiones del Poder Ejecutivo y cada uno de ellos agregó nuevos empleados a la administración pública. Eso explica que desde que se inició la crisis, mientras todo el sector privado redujo 4,7 por ciento sus puestos de trabajo, el sector público lo incrementó en 5 por ciento.

Tomada sostuvo ayer que no habrá aumento salarial a los estatales más allá de lo presupuestado. Pero es allí donde a cambio, surge la posibilidad de pasar contratados a la planta permanente, tomando algún parámetro de antigüedad y teniendo en cuenta los cupos de cada
repartición.Para el funcionario esa alternativa no sería tan mala para el Estado ya que estiman que esto aumentaría la recaudación de aportes previsionales porque mientras son contratados aportan como autónomos y ahora, pasarían a aportar directamente a las arcas fiscales.

El presidente del bloque de diputados justicialistas, José Díaz Bancalari, relativizó más tarde los anuncios que Tomada realizó en la reunión, donde además el titular de la cartera laboral criticó las políticas laborales de los últimos diez años por entender que «hicieron tambalear el sistema previsional argentino».

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