Los impuestos que no recaudan
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1.- En la provincia de Buenos Aires el Inmobiliario pasó de representar el 16,8 por ciento del total de ingresos tributarios en 2001, a 11,1 por ciento en 2005; siguió cayendo hasta 6,5 por ciento en 2010 y tocó un piso de 5,5 por ciento en 2015. Es tan escaso lo que recauda que ni siquiera alcanza el monto de lo que ingresa por patente automotor, lo que resulta absurdo si se considera que el valor de todos los inmuebles de la provincia es enormemente superior al de los autos: en 2015 el ingreso por patente fue un 30 por ciento mayor que por Inmobiliario.
2.- En Mendoza la porción del Inmobiliario en el total era del 12,7 por ciento en el año 2000 y fue disminuyendo hasta un ultra-mínimo de 3,9 por ciento en 2015. También se da el absurdo de que el impuesto automotor recauda un 80 por ciento más que el Inmobiliario.
3.- En Córdoba el Inmobiliario redujo su participación del 17,9 por ciento en 2005 a 11,7 por ciento en 2016.
Lo novedoso, al menos en estas tres provincias, es que la tendencia se revirtió recientemente. En Buenos Aires la recaudación del Inmobiliario de los primeros siete meses de 2017 aumentó 57 por ciento respecto de igual período del año pasado, con lo cual subió su participación relativa. Algo similar ocurrió en Córdoba y Mendoza.
Si bien el cambio de tendencia debe ser bienvenido, los puntos de inflexión eran tan bajos que el camino hasta alcanzar niveles razonables de imposición a la propiedad inmobiliaria es larguísimo.
Por lo que se ha dicho, por lo que trascendió y por la idea imperante e indiscriminada de que en la Argentina hay elevada presión tributaria, no hay mucho que esperar en cuanto a que la reforma tributaria contemple una mayor imposición a los activos o al patrimonio. Ni tampoco que se grave la herencia o la transmisión gratuita de bienes, tal como descartó una alta fuente de Hacienda. Lo observado desde que asumió Macri tampoco alienta expectativas de un giro progresivo en esta área.
A nivel provincial el panorama es algo diferente. La intención del Gobierno nacional de disciplinar fiscalmente a las provincias y la presión para atenuar el peso de Ingresos Brutos, son fuerzas que empuja a los gobernadores hacia una mayor carga sobre la propiedad inmueble. De hecho, en el preacuerdo para una ley de Responsabilidad Fiscal que firmaron Dujovne y sus pares provinciales figura el compromiso de éstas de no incrementar la presión impositiva sobre el trabajo, la producción y el financiamiento, pero quedaron fuera de esa restricción los impuestos patrimoniales.
Un artículo publicado en Financial Times a comienzos de agosto preguntaba qué enseñanzas se pueden aprender de Japón para enfrentar los problemas del capitalismo occidental. Mencionaba que una de las razones por las que la sociedad japonesa es mucho más igualitaria es que cobra más impuestos a los ricos. El ejemplo que citaba es impactante: a partir de una herencia de 5,4 millones de dólares pagan una tasa del 55 por ciento.
Esa es la tasa máxima. Si la herencia fuera de un millón de dólares pagarían 40 por ciento. Y 20 por ciento por un legado de medio millón.




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