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La Bolsa de Tokio se apuntó la quinta jornada seguida de ascensos y logró su nivel más alto este año al cierre, pese a las ventas en el sector de las altas tecnologías. El indicador selectivo Nikkei avanzó 16,75 puntos, o 0,18%, hasta terminar en 9.137,14 enteros. El segundo indicador, el Topix avanzó 5,59 puntos, o 0,62%, hasta 904,32 puntos, en su primer ascenso por encima de los 900 enteros desde el pasado 1 de octubre. Las compras favorecieron los valores de bajo precio y fueron protagonizadas inicialmente por los inversores extranjeros, luego por los intermediarios bursátiles y finalmente por los inversores individuales. Acciones de firmas como Sony y TDK registraron ventas originadas en los descensos de los valores tecnológicos en Estados Unidos el pasado viernes y en previsión a los posibles recortes de tipo de interés en ese país que se esperan para esta semana.
La Bolsa de Londres cerró a la baja, en espera de la decisión que la Reserva Federal tomará mañana sobre las tasas de interés. Así, el FTSE 100 bajó 72,2 puntos, 1,74 por ciento, para quedar en 4.087,9 puntos, mientras el índice intermedio FTSE 250 cayó 39,1 puntos, 0,78 por ciento, hasta 5.004,2 puntos. El mercado londinense empezó la semana en medio de la incertidumbre sobre el futuro de las tasas en EE.UU., aunque algunos expertos vaticinan que la Reserva Federal podría rebajar el precio del dinero hasta su nivel más bajo de los últimos 45 años. Los inversores también estuvieron pendientes del anuncio de la compañía cervecera holandesa Heineken, que advirtió de una caída de sus ventas para este año, debido a la guerra en Irak y la epidemia de neumonía atípica. Los fabricantes de bebidas no acogieron bien el anuncio y registraron pérdidas.
Con cuatro ruedas consecutivas de baja sobre las espaldas de este mercado, achacar el mal humor de los inversores a la merma de las acciones norteamericanas no parece ser un argumento muy lógico. Sin embargo, fue el favorito para una gran parte del mercado (el otro fue el efecto del vencimiento de las opciones de la semana pasada), que no encontraba o no quería encontrar otra explicación a la caída del Bovespa, que cerró ayer en 12.991,28 puntos cediendo 1,06%, a pesar de que en los primeros minutos de operaciones llegó a trepar más de 1,08%. Es claro que no todo está mal en el frente financiero, ya que el dólar retrocedió 0,86% a R$ 2,865 y la mejora del precio en los títulos soberanos impulsó el riesgo-país a 770 puntos. Sin embargo, el frente bursátil "está mal". Tan mal que en la jornada apenas se alcanzaron a realizar operaciones por u$s 227 millones cuando en mayo el promedio fue 25% mayor.
Demasiados días consecutivos de baja (cuatro en total) y una baja demasiado profunda (4,34%) para lo que es el mercado chileno. Para peor, en lugar de ir atemperándose las cosas, 1,60% que perdió el IPSA al cerrar en 1.226,92 puntos, demuestra que la presión bajista "sigue ahí". Podríamos encontrar muchos culpables puntuales de lo que está ocurriendo; por ejemplo, Enersis, que, con su ampliación de capital, fue el papel de peor evolución (otros como Iansa lo superaron, pero son papeles de menor predicamento entre los inversores), pero la nueva suba que experimentó el peso al cerrar en $ 704 por dólar demuestra que enfrentamos un problema que es más del mercado que del país. El gobierno aprovechó y lanzó ayer la segunda parte de su reforma al mercado de capitales. No es que esto vaya a afectar mucho a los precios, pero, sin dudas, cualquier paso a favor de los inversores es bienvenido.
Hace varios días que venimos con la misma cantinela: "Esta es la plaza de mejor evolución en la región, lo que no significa necesariamente que el precio de las acciones deba crecer, sino que al momento de perder pierden menos que el resto", y seguimos, "atrás de este efecto tenemos la necesidad de 'estacionar' dinero que tienen muchos inversores obligados a mantener posiciones en activos latinos". La rueda de ayer no fue diferente, y así el IPC cerró en 7.015,08 puntos mostrando el mejor comportamiento entre las grandes Bolsas del continente al perder apenas 0,93%. Tal vez, la única gran diferencia con sesiones previas es que en ésta el dólar registró un ligero aumento quedando en $ 10,45 por billete norteamericano. Mientras que algunos intentaron reflotar la idea de la caída por una "toma de ganancias", conviene no olvidar que la de ayer es la cuarta ruda consecutiva de baja para los títulos aztecas.




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