Un día después de que el gobierno argentino dejara trascender su molestia por el silencio de Brasil durante las nerviosas gestiones del martes con el Fondo Monetario Internacional, que no impidieron que el país ingresara transitoriamente en un default total de su deuda externa, un vocero de Luiz Inácio Lula Da Silva salió ayer a manifestar la «simpatía» hacia su socio en el Mercosur.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un vocero del Palacio del Planalto, sede del gobierno brasileño, dijo que el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ayer «se mantuvo todo el día en contacto con su colega argentino Roberto Lavagna» para conocer la marcha de las negociaciones. Sin embargo, la declaración de este portavoz recién se conoció cuando el acuerdo con el organismo ya era un hecho de dominio público.
El vocero, que pidió el anonimato, no quiso referirse a las informaciones sobre la irritación de Néstor Kirchner con Lula, un roce hasta ahora inédito entre dos mandatarios que mostraron una buena sintonía inicial para, luego, derivar en un cierto enfriamiento.
Observadores explicaron en Brasil que la distancia que tomó Lula se explica en su necesidad de preservar la relación con el organismo. Es que mientras la Argentina ingresaba en cesación de pagos, él debe decidir si renegocia el acuerdo de 30.000 millones de dólares de 1999, que permitió a Brasil superar una severa crisis financiera y que caduca a fin de año.
El martes, en las horas más complicadas de la negociación para evitar el default con el Fondo, Kirchner recibió llamados de respaldo del presidente chileno Ricardo Lagos, del mexicano Vicente Fox y del colombiano Alvaro Uribe. También el uruguayo Jorge Batlle expresó su esperanza de que las partes superaran «rápidamente sus diferencias».
Dejá tu comentario