3 de septiembre 2004 - 00:00

Lula quiere línea de emergencia, no acuerdo

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Brasilia (Reuters, ANSA) - Hoy llega a Brasil el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, en la última escala de su gira sudamericana. Allí, el gobierno de Lula le comunicará que quieren disponer de una «línea de emergencia», para enfrentar eventuales crisis en la balanza de pagos, antes que renovar su actual acuerdo con el organismo.

«Ese es el camino que buscamos. Una línea de emergencia, y no un préstamo con exigencias y metas», dijo una fuente del equipo económico. De Rato se reunirá con el presidente Lula; el ministro de Hacienda, Antonio Palocci; y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles.

• Objetivo

La intención del gobierno es pedirle al FMI la creación de una línea de crédito de emergencia de rápido acceso a los recursos, sin las condiciones tradicionales que se exigen para los préstamos «stand-by», a la que pueda recurrir en caso de una abrupta interrupción de los flujos de capitales por alguna «crisis de confianza» que afecte la balanza de pagos.

De todos modos, Palocci y su colega de Planificación, Guido Mantega, ya adelantaron que, aunque Brasil no renueve su acuerdo con el FMI, igual mantendrá su meta de un superávit fiscal primario de 4,5% del PBI.

«Será un mecanismo para que los países puedan protegerse de movimientos bruscos en los mercados financieros»,
declaró el secretario del Tesoro de Brasil, Joaquim Levy, principal negociador ante el FMI. El funcionario explicó que esa forma de financiación «sería una especie de línea de defensa por la cual los países podrían obtener recursos financieros de forma rápida y simple», sin necesidad de firmar un acuerdo que condicione su política económica a exigencias del organismo.

«La decisión de renovar o no el acuerdo dependerá de la estructura de las líneas de crédito que el FMI pueda ofrecer en un futuro»,
aclaró Levy.

Tras las crisis económicas en Rusia y en Asia, el Fondo creó en 1999 la llamada Línea de Créditos para Contingencias, una iniciativa similar a la propuesta ahora por Brasil.
Tal oferta de crédito fue desactivada en noviembre pasado sin que ningún país la hubiese utilizado, ya que imponía severas exigencias con respecto a las tasas de interés y a los plazos de pago.

El FMI ha afirmado en varias ocasiones que está dispuesto a dar continuidad al actual acuerdo que tiene con Brasil, que vence en diciembre, si así fuera el deseo del país.

• Garantía

El gobierno brasileño renovó a fin del año pasado su último acuerdo con el Fondo, por u$s 14.000 millones, pero lo hizo en forma « preventiva», es decir que no retira los recursos que tiene a disposición y los utiliza como una garantía.

Además de la posibilidad o no de renovar el acuerdo, el gobierno brasileño y el FMI ya vienen avanzando en la discusión de nuevos criterios para el cálculo del superávit primario que el organismo exige a los países que asiste. La discusión sobre no tomar en cuenta algunas inversiones públicas -que sean capaces de generar ingresos de forma rápida- en el cálculo del superávit primario podría derivar en un acuerdo a finales de año.

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