Lula quiere línea de emergencia, no acuerdo
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Luiz Inácio Lula da Silva
«Será un mecanismo para que los países puedan protegerse de movimientos bruscos en los mercados financieros», declaró el secretario del Tesoro de Brasil, Joaquim Levy, principal negociador ante el FMI. El funcionario explicó que esa forma de financiación «sería una especie de línea de defensa por la cual los países podrían obtener recursos financieros de forma rápida y simple», sin necesidad de firmar un acuerdo que condicione su política económica a exigencias del organismo.
«La decisión de renovar o no el acuerdo dependerá de la estructura de las líneas de crédito que el FMI pueda ofrecer en un futuro», aclaró Levy.
Tras las crisis económicas en Rusia y en Asia, el Fondo creó en 1999 la llamada Línea de Créditos para Contingencias, una iniciativa similar a la propuesta ahora por Brasil. Tal oferta de crédito fue desactivada en noviembre pasado sin que ningún país la hubiese utilizado, ya que imponía severas exigencias con respecto a las tasas de interés y a los plazos de pago.
• Garantía
El gobierno brasileño renovó a fin del año pasado su último acuerdo con el Fondo, por u$s 14.000 millones, pero lo hizo en forma « preventiva», es decir que no retira los recursos que tiene a disposición y los utiliza como una garantía.
Además de la posibilidad o no de renovar el acuerdo, el gobierno brasileño y el FMI ya vienen avanzando en la discusión de nuevos criterios para el cálculo del superávit primario que el organismo exige a los países que asiste. La discusión sobre no tomar en cuenta algunas inversiones públicas -que sean capaces de generar ingresos de forma rápida- en el cálculo del superávit primario podría derivar en un acuerdo a finales de año.



