Machinea convocó a Cavallo para la reforma impositiva
José Luis Machinea reconoció ayer que Domingo Cavallo va a ser convocado al gobierno a participar de una comisión de trabajo que deberá analizar y proponer la reforma tributaria que el Congreso comenzará a tratar el próximo año. El ministro confirmó también que Carlos Chacho Alvarez ve positiva una incorporación de Cavallo para prestar colaboración en el gobierno. Todo ocurrió ayer antes de que Fernando de la Rúa y sus ministros les explicaran en Olivos a los jefes de bloque de la oposición las características del blindaje. Machinea les dijo a diputados y senadores que habrá 4 motores para el crecimiento en 2001: la baja de impuestos, la renegociación de peajes, el Plan de Infraestructura y la suba del precio internacional de los granos. La reforma tributaria estará incluida en un paquete de nuevas iniciativas, que a partir de marzo el Ejecutivo enviará al Congreso. En esa lista se añade, también, una nueva ley de radio-difusión que contempla la unificación de "Canal 7", "Radio Nacional" y "Télam". Según anunció Darío Lopérfido, allí habrá ahorro en gastos, pero no despidos de personal.
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El me dijo que estaba a favor de la incorporación. Cavallo es un dirigente político de importancia y que tiene que ser consultado y ser aliado para ciertos temas particulares», dijo Machinea. « Va a ser convocado para formar parte de una comisión de trabajo que propondrá cambios en el sistema tributario», ratificó.
En el comienzo de la charla, quizás por el sol que entraba por las ventanas se produjo una confusión presidencial: «¿Storani no está?», preguntó De la Rúa mirando al ministro del Interior. «Sí, Presidente estoy aquí», le contestó Storani desde el metro de distancia que lo separaba del primer mandatario en medio de un silencio general por una situación que nadie comprendía.
Machinea explicó tramo a tramo la negociación con el FMI, los organismos internacionales y los bancos, y recordó las necesidades de financiamiento del país para 2001: «Tenemos u$s 25.400 millones garantizados por el blindaje y vamos a necesitar unos u$s 26.600 millones, con lo que estamos más que cubiertos. Son muy pocos los fondos que tenemos que completar», dijo.
Además se mostró eufórico de haber negociado 80% del aporte del FMI en las mismas condiciones que un préstamo stand-by, es decir a 5 años y con una tasa que oscila en 7,2%.
Cuando terminó la explicación, los diputados comenzaron a plantear sus dudas. Roggero, que concurrió solo por decisión del bloque peronista, dijo: « Nos llaman para la foto pero no consultan. Vine igual para que no nos digan que obstruimos», dijo antes de entrar, no abrió la boca y se dedicó a escuchar.
De todas formas, a la salida el justicialista no se privó de protestar: «Con este blindaje no va a haber una consecuencia directa sobre los argentinos. Sólo nos aseguran que el país no entre en default», dijo.
Por los provinciales, Balter cuestionó las posibilidades de crecimiento de la economía y los problemas que supone. Machinea le contestó que era consciente de que ése seguirá siendo el principal problema a resolver, pero pidió a los diputados que tuvieran conciencia de que el blindaje era la última herramienta disponible.
También se habló de la reforma del Estado. El ministro de Economía pasó alguna factura a los diputados por haber eliminado el polémico artículo 58 del presupuesto 2001: «Hay que apostar a la modernidad», dijo Machinea. « Ministro lo que hay que tener es vocación y convicción porque los instrumentos para llevar adelante la reforma del Estado ya están», le retrucó Balter. «Así como no compartimos las medidas iniciales creemos que hay que acompañar esto, porque utilizado con sensatez será importante. Sabemos que es la última carta que tenemos», cerró el mendocino.
Cuando la conversación ya estaba terminando, De la Rúa salió al jardín de la residencia para encontrarse con un grupo de niños a quienes se le efectuaron trasplantes de órganos y que normalmente son invitados a pasear por Olivos. Roggero salió detrás de él y cometió el segundo furcio del día. El Presidente lo invitó a saludar a las madres de los pequeños y el justicialista, eufórico con la tarea, no se dio cuenta de que llegó a preguntarle por la salud de su hijo a la mujer equivocada: «Ella es Inés, mi esposa», tuvo que alertarlo el Presidente.



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